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La expectativa crece en Río Gallegos mientras el juicio por la muerte de Franco Cuevas ya ha concluido. Tras una semana de alegatos intensos, marcados por acusaciones cruzadas, interpretaciones opuestas de las pruebas y una profunda tensión entre dos familias, los jueces María Alejandra Vila, Jorge Yance y Yamila Borquez ya deliberan para dictar un fallo que podría marcar un precedente en materia de legítima defensa. Este martes 25 de noviembre, al mediodía, se leerá el veredicto en una audiencia que será transmitida en vivo y que promete una gran repercusión pública.

El conflicto que desembocó en el crimen comenzó meses antes. Desde mediados de 2023, la disputa por un terreno en el barrio Del Carmen había derivado en un enfrentamiento sostenido entre las familias Cuevas y Neil, una tensión que la Justicia tomó como elemento de contexto.

Agentes en el lugar donde ocurrió la tragedia. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

En ese escenario, el 2 de junio del mismo año, Franco Cuevas -joven de 29 años y padre de dos hijos-apareció muerto dentro de la concesionaria propiedad de Roberto Neil, ubicada a pocos metros de su casa.

Esa mañana, Neil realizó entre nueve y doce llamadas a la Policía, casi todas con un mismo mensaje desesperado: “Me peleé con el vecino… vino con un armayo disparé, no sé qué hice. Por favor, vengan rápido”. Sin embargo, más allá de esas comunicaciones, lo ocurrido dentro del negocio sigue envuelto en un manto de incertidumbre. Las cámaras registraron parte del episodio, pero no lo que sucedió en el pasillo hacia las oficinas, donde se habría producido el disparo fatal.

Roberto Neil, al ingresar al tribunal de Río Gallegos en el inicio del juicio donde enfrenta cargos por el homicidio de Franco Cuevas. FOTO: LEANDRO FRANCO

El registro visual previo muestra a Cuevas entrando y saliendo varias veces, gesticulando, golpeando autos exhibidos y discutiendo con Neil durante por lo menos veinte minutos. Ese fragmento del incidente se transformó en un punto clave durante los alegatos: ¿fue un acto de intimidación o un intercambio provocado? ¿Existió una amenaza real o un aumento de la tensión avivado por ambas partes? algunas de las preguntas que se hizo la fiscal Verónica Zuvic.

Roberto Neil durante su “exposición”. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Cuando llegó el turno de los debates orales, las posturas no pudieron ser más divergentes. La querella adherente, representada por Jorge Trevotich, buscó incorporar agravantes a último momento, lo cual fue cuestionado tanto por la Fiscalía como por la defensa. Desde allí, la Fiscalía sostuvo enfáticamente que no existió legítima defensa. Para fundamentarlo, citó al jurista Daniel Rafecas y planteó que no se probó una agresión directa contra Neil. Por el contrario, señaló que el dueño de la concesionaria habría “provocado” a Cuevas para llevarlo a un sitio sin cámaras.

Una familiar de Cuevas sosteniendo un cartel pidiendo justicia. FOTOS: JUAN PALACIOS / LA OPINIÓN AUSTRAL

La defensa respondió con igual contundencia. Tal como lo informó La Opinión Austral, Mariana Barbitta y Matías Gutiérrez citaron doctrina sobre legítima defensa, afirmaron que el contexto era de violencia sostenida y remarcaron que Cuevas había golpeado catorce veces los vehículos en exhibición. Para ellos, todo indica que se produjo un forcejeo frontal, con las cuatro manos en contacto, y que el disparo se detonó mientras ambos luchaban por el arma.

Pero la discusión no terminó allí. Hubo desacuerdos fuertes sobre el estudio de la escena. La defensa objetó la validez de la pericia realizada en el Gabinete de Criminalística, argumentando que se tomó sin autorización judicial, sin presencia del imputado y con representaciones corporales inexactas.

Verónica Zuvic, fiscal de Cámara durante el juicio. FOTO: LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

En cambio, la fiscal Verónica Zuvic defendió la evidencia científica y citó a la perito Dahiana Ichman, quien señaló que la distancia del disparo -más de 20 centímetros- descartaría un forcejeo directo: “O Neil tiene los brazos larguísimos o no hubo tal forcejeo”, ironizó la funcionaria.

Otro punto que mantuvo en vilo a la sala fue el hallazgo de una caja de balas calibre .22 en la ropa de la víctima y una munición de escopeta en su vivienda. Ninguna de ellas podía ser disparada por el revólver calibre .38 que provocó la muerte.

La querella sostuvo que esas balas fueron “plantadas” por Neil, hipótesis negada categóricamente por el comerciante y su familia, quienes insistieron en que jamás manipularon armas de fuego. La fiscal Zuvic incluso deslizó otra posibilidad: “¿Y si Neil lo llevó al punto ciego porque sabía que allí no había cámaras y tomó un arma guardada en una oficina?”.

Durante el juicio también se mencionó el comportamiento de Neil luego del disparo. La defensa recalcó que el imputado señaló el revólver con evidente rechazo -“ahí está la m… esa”- y que incluso vomitó minutos después, algo que, según los abogados, se condice con un episodio traumático y no con una acción deliberada.

Lo cierto es que, más allá de todas las teorías planteadas, el tribunal debe ahora responder a la pregunta esencial: ¿hubo homicidio o fue un caso de legítima defensa? El pedido de pena de la Fiscalía asciende a once años de prisión. La querella adherente, al no poder formular un pedido propio, dejó su posición sentada en agravantes que no prosperaron. La defensa, en cambio, reclama la absolución total.

En izamientos dominicales, la familia de Cuevas ha pedido justicia. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Este martes, cuando se abra la audiencia de lectura del fallo, Río Gallegos estará atento y podrá seguirlo a través de una transmisión en vivo que estará disponible en las redes sociales de LU12 AM680. No solo se definirá la responsabilidad penal de Roberto Neil; también se pondrá fin -al menos judicialmente- a un conflicto que expuso grietas familiares, tensiones barriales y las dificultades de la Justicia para reconstruir un hecho en una zona sin cámaras. El veredicto promete resonar más allá de las paredes de la Cámara Oral.

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