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El hallazgo de casi dos kilos y medio de cocaína de máxima pureza oculta en el organismo de dos pasajeros en la terminal de Aeroparque no solo puso al descubierto un drástico cambio de logística de las bandas criminales, sino que abrió una vertiente investigativa inédita sobre las verdaderas fronteras del narcotráfico en el extremo sur del continente.

El procedimiento, concretado el pasado 30 de septiembre en la terminal aérea porteña, representó el corolario de una paciente labor de inteligencia iniciada en Mendoza por la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales de Gendarmería Nacional, en acción conjunta con la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

Tal como lo informó La Opinión Austral, la pareja de nacionalidad boliviana había despegado horas antes desde el Aeropuerto Internacional de Salta e intentaba hacer conexión en el Aeropuerto Jorge Newbery con destino a Río Gallegos. Este recorrido evidencia la mutación de los clanes narco, que abandonaron progresivamente los extensos viajes en colectivos de larga distancia para volcarse a la rapidez y menor fricción aparente de los vuelos comerciales de cabotaje.

Tapa del Diario La Opinión Austral del miércoles 7 de octubre de 2026, Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina

Al desembarcar en Buenos Aires y ser sometidos al escáner corporal de control, las pantallas del puesto de inspección mostraron una imagen inequívoca: decenas de siluetas cilíndricas alojadas en la cavidad abdominal de ambos viajeros.

Ante el inminente peligro de muerte por estallido de las cápsulas, la autoridad judicial interviniente ordenó el traslado urgente y bajo estricta custodia al Hospital General de Agudos “Dr. Juan A. Fernández”, en el barrio porteño de Palermo. Tras someterse al protocolo de evacuación médica supervisada, el hombre y la mujer expulsaron un total de 199 cápsulas rígidas que arrojaron un peso exacto de 2,465 kilogramos de cocaína de alta pureza, un volumen extraordinariamente elevado para la peligrosa modalidad de ingesta corporal.

Sin embargo, el dato verdaderamente determinante y novedoso que reconfigura el mapa del delito no radica únicamente en la maniobra aérea, sino en la hipótesis sobre el destino final del cargamento. Aunque los pasajes marcaban a la capital santacruceña como punto de arribo, fuentes del Ministerio de Seguridad y de la justicia federal revelaron a La Opinión Austral que Río Gallegos no era el puerto de llegada definitivo, sino apenas un nodo de acopio y redistribución para enviar la sustancia hacia Tierra del Fuego o cruzar la frontera internacional con rumbo a Punta Arenas, Chile.

Lo escaneado, la droga, el dinero y los acusados. FOTO: ARGENTINA

En esas latitudes insulares y trasandinas, el valor de mercado de la cocaína se multiplica de manera sustancial debido a la complejidad logística y los severos controles limítrofes, convirtiendo al corredor austral en un objetivo codiciado por las organizaciones criminales.

Esta nueva pista sobre la proyección trasandina y fueguina de la red delictiva activó un monitoreo coordinado de alta densidad internacional, con la participación directa de la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos por sus siglas en inglés) a través de la Embajada norteamericana en Buenos Aires. El operativo se da en un momento clave de cooperación institucional: en el marco del trabajo conjunto con el Ministerio de Seguridad Nacional de la Argentina, el Gobierno de los Estados Unidos dispuso la creación en el país de una unidad regional de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL), acompañada por la aprobación formal de un fondo de 13,35 millones de dólares destinado a blindar las fronteras y combatir el crimen organizado.

EN ESTA NOTA Aeroparque cocaina droga

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