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Un incendio de pastizales registrado en la tarde del miércoles encendió las alertas en un sector residencial de Río Gallegos y obligó a una intervención inmediata del cuerpo de bomberos, que logró controlar la situación antes de que las llamas se propagaran hacia las viviendas linderas. El episodio ocurrió en la calle Alberto J. Bark, de la capital santacruceña, en un contexto climático adverso marcado por la sequedad del terreno y un elevado riesgo de incendios en toda la provincia.
Según pudo saber La Opinión Austral, el foco ígneo se inició en la parte posterior de un domicilio, donde la acumulación de pastura seca y restos de vegetación funcionó como combustible ideal para una rápida ignición. Según pudo reconstruirse a partir de testimonios de vecinos, el fuego se habría originado de manera accidental cuando menores de edad manipulaban pirotecnia en el lugar, cuyas detonaciones tomaron contacto con el material vegetal seco y desataron el incendio en cuestión de minutos.
Ante el aviso, una dotación de cinco efectivos a bordo de un móvil acudió al lugar y desplegó una línea de ataque de 45 milímetros para contener el frente de fuego. La labor se desarrolló con celeridad y precisión, teniendo en cuenta la cercanía de viviendas y el riesgo de que las llamas, impulsadas por ráfagas de viento, avanzaran hacia zonas habitadas. La intervención permitió circunscribir el incendio y evitar daños mayores, en una escena que generó preocupación entre los vecinos del barrio.
Una vez controlado el siniestro, el personal debió trasladarse hasta el sector del Parque Industrial para realizar el reabastecimiento de agua, una medida clave para garantizar la operatividad del móvil ante la posibilidad de nuevos llamados de emergencia. En paralelo, el área afectada quedó resguardada con apoyo del Comando de Patrullas, a través del móvil 1088, para asegurar que no se produjeran reigniciones y brindar tranquilidad a los residentes. Las autoridades confirmaron que no se registraron personas lesionadas ni daños estructurales.
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