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La lectura de la sentencia que condenó a prisión perpetua al exsuboficial del Ejército Argentino, José Daniel Cabrera Gallardo, por el brutal homicidio del empresario Nelson Ariel Romero, no solo trajo un necesario manto de paz a una familia devastada tras dos años de incertidumbre. También dejó al descubierto el volumen de una investigación criminal implacable, respaldada por un plexo probatorio categórico que no dejó margen de duda para el tribunal de la Cámara Oral de Río Gallegos.
Tras conocerse el histórico veredicto, el abogado querellante Cristian Arel dialogó con La Opinión Austral para desglosar el alcance técnico del fallo y responder a las discusiones habituales sobre la severidad de las penas en el fuero penal. Al ser consultado sobre el fundamento de la pena impuesta por la Justicia, el letrado fue contundente: “Quiero aclarar esto de la escala penal. Porque siempre escuchamos que se quejan: ‘No, tiene que ser perpetua, etcétera’. Las escalas penales las da el Código Penal; lo que hace la Justicia es aplicar lo que este Código permite con respecto a la pena. En este caso particular, estaba totalmente acreditado el plexo probatorio sumado a todo este proceso, jamás se violó ninguna garantía constitucional y muchas cosas que se puedan decir, y por eso es que esta persona termina con una prisión perpetua. Podemos decir que José Daniel Cabrera termina con prisión perpetua“.
El peso de la resolución trasciende las fronteras del tribunal de la capital santacruceña. Por la frialdad del imputado, la logística desplegada tras el crimen y la conmoción social generada en toda la provincia, el caso sienta un precedente ineludible. En ese marco, Arel remarcó el volumen institucional del debate: “En cuanto al derecho penal, es uno de los casos con más relevancia que existen en la historia no solo de Río Gallegos, sino de la provincia de Santa Cruz. Que haya culminado en prisión perpetua no me parece un mero capricho, sino porque la escala penal así lo amerita”. Asimismo, descartó de plano cualquier intento de atenuante o estrategia de inimputabilidad que pudiera argumentar la defensa: “No hay nada que amerite ningún caso de inimputabilidad para él ni nada al respecto; fue todo realizado con dolo“.
Uno de los pilares que sostuvo el éxito del caso en los tribunales fue el despliegue técnico en la etapa de instrucción. El abogado querellante puso un énfasis especial en el rol de la fuerza policial local y en la abnegada labor de las brigadas de investigación: “Acá hay que destacar dentro de la instrucción el excelente trabajo de la Policía de la Provincia de Santa Cruz. Fue un extraordinario trabajo, trabajaron sin cesar. La DDI, sobre todas las cosas, mostró la excelencia que tienen con las herramientas que les brindan, porque sabemos que no le brindan todas las herramientas a los efectivos policiales, pero sin embargo hicieron un esfuerzo sobrehumano, hasta inclusive fuera de la hora de franco, cumpliendo su labor como toda policía debe cumplir”.
Más allá del despliegue pericial, la celeridad inicial resultó determinante para evitar que los rastros del crimen se desvanecieran en la inmensidad de la estepa patagónica. Arel hizo hincapié en que la reacción inmediata de la familia Romero al notar la ausencia de Nelson marcó la diferencia entre el esclarecimiento y la impunidad: “Tiempo que pasa, verdad que huye. Si no se hubiera actuado inmediatamente, si no hubiera avisado el señor Romero que no encontraba a su hermano desde el día anterior y pasando muchos días, tal vez esto no se hubiera resuelto”.
El recorrido judicial no estuvo exento de aristas complejas e intensas jornadas en los tribunales. El letrado reconoció la carga emotiva de haber trabajado codo a codo con Gabriel Bertorello, quien además de querellante mantenía un vínculo personal con la víctima. En ese sentido, valoró el esfuerzo profesional de “separar lo personal con lo laboral”, al tiempo que resaltó el trabajo coordinado con la fiscal de la causa, Verónica Zuvic, cuya estrategia acusatoria complementó un cuadro probatorio que terminó siendo irrefutable para la defensa del acusado.
Para concluir, el representante de la querella dedicó palabras de profundo agradecimiento a la comunidad de Río Gallegos, destacando el compromiso de los vecinos que aportaron testimonios y registros de cámaras de seguridad sin dudarlo: “A los vecinos de la ciudad de Río Gallegos, muchísimas gracias, porque sin ustedes tampoco hubiera existido esta justicia ejemplar. En este caso, todos los vecinos declararon; estoy muy contento por ellos. Sigamos siendo esa ciudad cordial, colaborar y cada vez que se precise no hacer la vista a un lado. Hoy la familia tiene justicia y un poco de paz“.
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