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Un hecho de extrema gravedad sacudió a Río Gallegos y volvió a instalar en la agenda pública el debate sobre la violencia sexual y la seguridad en zonas de esparcimiento nocturno. Una joven de 21 años denunció haber sido víctima de un abuso sexual con acceso carnal a la salida de un local nocturno del centro de la ciudad, en un episodio que además incluyó el robo de su teléfono celular.
La investigación avanzó con rapidez, derivó en allanamientos simultáneos y en la detención de un sospechoso, pero en las últimas horas se conoció una resolución judicial que introdujo un elemento clave y novedoso: el acusado fue indagado y recuperó la libertad bajo caución juratoria, con medidas restrictivas.
De acuerdo a la información recabada por La Opinión Austral, el hecho se remonta a la madrugada del sábado 24, alrededor de las cinco de la mañana, en la zona de calle Zapiola al 400, en pleno radio céntrico de la capital santacruceña. Según la denuncia, la joven se encontraba en estado de ebriedad al salir de un boliche cuando habría sido abordada en la vía pública por un hombre que, presuntamente, se aprovechó de esa situación de vulnerabilidad para atacarla sexualmente y luego sustraerle su celular. La combinación de violencia sexual y un delito contra la propiedad, sumada al escenario urbano y a la franja horaria, generó un fuerte impacto en la comunidad.
Tras la presentación formal, tomó intervención la División de Investigaciones (DDI) de Río Gallegos, dependiente del Departamento de Investigaciones Zona Sur. Bajo directivas judiciales, los investigadores desplegaron tareas de campo, relevamiento de testimonios, análisis de cámaras de seguridad y otras diligencias técnicas. En este tipo de causas, la inmediatez es determinante para preservar indicios y reconstruir la secuencia de los hechos.
El trabajo derivó en la realización de allanamientos simultáneos durante la mañana del viernes, en domicilios ubicados sobre Juan Emilio Riquez al 800, Rogelio Irurtia al 800 y Doctor Fillipo al 400. En este último se concretó la aprehensión de un joven de 20 años, sindicado como presunto autor del hecho. Durante los procedimientos se secuestraron un dispositivo celular y prendas de vestir que habrían sido utilizadas al momento del ataque, elementos que ahora serán sometidos a pericias y análisis técnicos para determinar su vinculación con la denuncia.
La causa quedó radicada en el Juzgado de Instrucción N° 3, a cargo del juez Gerardo Giménez. Fuentes vinculadas al expediente indicaron que, cumplidos los plazos procesales, el sospechoso fue indagado. Según pudo saber La Opinión Austral, tras esa instancia, la magistratura dispuso su liberación bajo caución juratoria, una figura legal que implica que el imputado recupera la libertad comprometiéndose a cumplir determinadas condiciones impuestas por la Justicia. Entre ellas, se estableció una restricción de acercamiento hacia la víctima, medida que busca resguardar su integridad y evitar cualquier forma de intimidación o revictimización.
Este último punto introduce un giro relevante en el caso, ya que mientras la investigación continúa y las pericias avanzan, el acusado afrontará el proceso en libertad, sujeto a pautas de conducta cuyo incumplimiento podría derivar en la pérdida de ese beneficio. Mientras la causa sigue su curso y se aguardan los resultados de las pericias, el caso mantiene en vilo a Río Gallegos.
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