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Una situación de alto riesgo mantuvo en vilo a vecinos de la capital santacruceña durante la tarde del martes, cuando un hombre de 38 años se atrincheró en una vivienda con un arma de fuego, obligando a desplegar un importante operativo policial y activar los protocolos de intervención en crisis. Tras casi tres horas de negociación, el episodio se resolvió sin heridos y con el traslado del involucrado al Hospital Regional, donde quedó bajo atención médica conforme a la Ley de Salud Mental.

Según pudo saber La Opinión Austral, el hecho ocurrió alrededor de las 15 horas en una casa ubicada en la intersección de las calles Jaramillo y Antonio Rivero, una zona residencial de Río Gallegos. Ante el alerta recibido, personal de la División Comisaría Tercera puso en marcha de inmediato el protocolo correspondiente para este tipo de situaciones, priorizando la preservación de la vida tanto del hombre atrincherado como de los vecinos y de los efectivos intervinientes.

En pocos minutos, la cuadra fue cercada mediante la conformación de anillos de seguridad, mientras se solicitaba la presencia del Equipo Táctico de Fuerzas Especiales y del Equipo de Negociación. Este último estuvo integrado por un negociador policial especializado y una profesional psicóloga, quienes asumieron un rol central en el abordaje del conflicto desde una perspectiva integral y preventiva.

Una vez establecido el contacto verbal, el hombre comenzó a expresar distintas demandas y a evidenciar un cuadro de crisis emocional. En el transcurso de la intervención, las autoridades tomaron conocimiento de que días atrás había sido atendido en el área de Salud Mental del Hospital Regional Río Gallegos, un dato clave que permitió orientar la estrategia de negociación. Asimismo, se confirmó que en el interior del domicilio habría armas de fuego que pertenecieron a su padre, ya fallecido, lo que incrementó la complejidad y el riesgo de la situación.

La resolución del episodio estuvo a cargo del Comité de Crisis, conformado por el jefe de la División Comisaría Tercera, el jefe del Equipo Táctico y los integrantes del Equipo de Negociación. El trabajo fue coordinado y profesional, con un manejo cuidadoso de los tiempos y de las demandas planteadas, en una intervención que se extendió por aproximadamente tres horas y que tuvo como eje central evitar el uso de la fuerza letal.

Finalmente, y ante la necesidad de resguardar la integridad física y psíquica del hombre, se avanzó con una resolución mediante negociación táctica. Esta estrategia permitió que el individuo depusiera su actitud y fuera trasladado al nosocomio local para recibir el tratamiento correspondiente, tal como lo establece la normativa vigente en materia de salud mental. Desde la fuerza policial confirmaron que el hombre no presentaba lesiones y que permanece bajo atención médica especializada.

Durante el operativo, algunos vecinos manifestaron haber escuchado fuertes estruendos, lo que generó preocupación en el barrio. Sin embargo, las autoridades aclararon que se trató de dispositivos de distracción utilizados por el Equipo Táctico como parte del protocolo de seguridad, y que en ningún momento se produjeron enfrentamientos ni disparos. No se registraron personas ni efectivos policiales lesionados.

El procedimiento fue supervisado por la jefa del Departamento Orden Urbano Zona Sur, comisario Milena Galeano, junto a la cúpula de la Dirección Regional Sur, quienes siguieron de cerca cada etapa de la intervención. Desde la Policía destacaron la importancia del trabajo interdisciplinario y del cumplimiento estricto de los protocolos, especialmente en situaciones donde confluyen el uso de armas y problemáticas de salud mental.

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