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La noche del viernes dejó en Puerto Deseado una escena que combinó dramatismo, riesgo y un despliegue técnico de alta precisión. Un motociclista de apenas 19 años protagonizó un violento siniestro vial en la zona de barrancos, un sector caracterizado por su geografía irregular y pendientes pronunciadas, donde un error o una distracción pueden multiplicar las consecuencias.
Según pudo saber La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas, el hecho se registró en cercanías de la empresa GIPSY, en un área donde la traza vial convive con desniveles abruptos y terreno inestable. Según se informó, el joven perdió el control de su motocicleta, impactó contra un guardarraíl y terminó cayendo hacia un sector de difícil acceso, lo que de inmediato elevó la complejidad de la emergencia. No se trató de un simple choque urbano: la topografía del lugar obligó a desplegar maniobras propias del rescate en altura.
Al arribar, los bomberos se encontraron con una víctima que requería asistencia urgente pero, al mismo tiempo, un abordaje extremadamente cuidadoso. Una vez asegurada la integridad postural del joven, comenzó la etapa más delicada: la extracción vertical controlada. Para ello se implementaron sistemas de anclajes y tracción, procedimientos que requieren coordinación milimétrica entre los rescatistas.
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