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Un episodio denunciado como un violento robo a mano armada en pleno centro de Río Gallegos derivó, con el correr de las horas, en una investigación judicial mucho más compleja de lo que se creía inicialmente. Lo que comenzó como el relato de una mujer asaltada mientras se dirigía a una entidad bancaria, terminó abriendo un escenario de sospechas, denuncias cruzadas y dudas sobre cómo ocurrieron realmente los hechos.
Según pudo saber La Opinión Austral, la denuncia fue radicada en horas de la tarde del sábado, cuando una mujer se presentó ante personal policial y aseguró haber sido víctima de un asalto en la vía pública. Según su relato, caminaba por calle Chacabuco en dirección a un banco cuando, al llegar a la intersección con Alcorta, fue interceptada por varias personas que se desplazaban en una motocicleta y una bicicleta. De acuerdo a lo manifestado, uno de los individuos le habría exhibido lo que parecía ser un arma de fuego y, mediante amenazas verbales, le exigió la entrega de una riñonera que llevaba consigo.
En el interior de ese bolso, la mujer indicó que transportaba documentación personal, una tarjeta bancaria que ya se encontraba dada de baja y una suma de dinero en efectivo que superaría el millón cuatrocientos mil pesos.
La denunciante explicó que parte de ese dinero correspondía al cobro de su sueldo mensual, motivo por el cual se dirigía a la entidad bancaria para realizar un depósito. Sin embargo, el avance de las actuaciones sumó un elemento inesperado. Horas después de realizada la denuncia, la mujer fue contactada por su empleadora, quien le informó que al momento de abonarle el salario se habría producido un error, ya que se le entregó una suma de dinero mayor a la que realmente le correspondía, sin que el monto fuera verificado en el lugar.
Ese dato modificó sustancialmente el contexto del caso. De acuerdo a lo señalado, existiría una diferencia significativa entre el salario real y el dinero entregado, situación que derivó en un conflicto posterior entre las partes y motivó una segunda presentación judicial. En otra dependencia policial se recepcionó una denuncia por la sustracción de dinero en efectivo, en la que se dejaron asentadas sospechas sobre la posible autoría o veracidad del hecho denunciado inicialmente.
Ante este nuevo escenario, tomó intervención la Justicia, que dispuso una serie de medidas para esclarecer lo ocurrido. Entre ellas, se ordenó el relevamiento de las cámaras de seguridad ubicadas en la zona céntrica donde la mujer aseguró haber sido asaltada, un sector con alto tránsito peatonal y vehicular, especialmente durante los fines de semana.
Además, se dio intervención a la División de Investigaciones (DDI), que comenzó a analizar tanto el recorrido descripto por la denunciante como los registros fílmicos disponibles. Según pudo saber La Opinión Austral, tras la revisión de las cámaras de seguridad, la situación no habría ocurrido en los términos relatados originalmente por la mujer, un dato que abre interrogantes sobre la veracidad del robo denunciado y el destino del dinero.
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