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Se cumplió una semana del hecho que mantiene en vilo a la opinión pública de la capital provincial y el velo de misterio sobre las horas más oscuras de Agustina Ríos lejos de despejarse, suma nuevos matices en la investigación judicial. La joven de 22 años, que permaneció inubicable durante casi un día tras salir de un concurrido boliche de Río Gallegos, continúa internada en proceso de recuperación mientras los peritos intentan reconstruir un rompecabezas con piezas que aún no encajan.
El punto de partida del caso se sitúa en la madrugada del domingo anterior a la salida del local nocturno Bunker. Desde ese instante y durante veintidós horas consecutivas, el paradero de Agustina fue una verdadera incógnita hasta que sus propios allegados la localizaron gravemente herida en un descampado de las inmediaciones de una cantera en el barrio Los Lolos, en la periferia de la ciudad.
La causa, que se tramita en los estrados del Juzgado de Instrucción a cargo del juez Gerardo Giménez junto al fiscal José Antonio Chan, concentra por estas horas sus esfuerzos en la reconstrucción geográfica y temporal del trayecto. Entre la zona del boliche y el descampado donde fue encontrada existe una distancia de 2,7 kilómetros, un recorrido que a pie insume aproximadamente 37 minutos de caminata. Sin embargo, los registros de las cámaras de seguridad peritadas hasta la fecha por la Policía provincial solo muestran a la joven desplazándose en soledad en los primeros tramos del recorrido, sin que se observe la intervención directa de terceros en las imágenes analizadas hasta el momento.
En el plano médico, la evolución de la víctima es favorable dentro de la gravedad del cuadro inicial. Agustina debió ser intervenida quirúrgicamente de urgencia en el Hospital Regional debido a una profunda herida de arma blanca sobre el lado derecho del cuello. Pese al impacto de la lesión y la pérdida hemática, se encuentra estable y fuera de peligro. Un dato que no pasa desapercibido para los sabuesos policiales es el factor patrimonial: a la joven no le sustrajeron ninguna de sus pertenencias personales.
Durante las últimas horas se produjo un paso procesal determinante. Desde su sala de internación en el centro de salud, Agustina prestó declaración testimonial ante las autoridades judiciales. En su relato, la joven manifestó acordarse poco y nada sobre la secuencia temporal de esas 22 horas a ciegas, aunque aseveró de forma categórica que existió una agresión física en su contra. Cabe recordar que en la escena del hallazgo la División Criminalística procedió al secuestro de un cuchillo que presentaba manchas rojizas compatibles con material genético, elemento que está siendo sometido a peritajes de laboratorio.
Frente a un expediente atravesado por testimonios disímiles y lagunas temporales en el relato de la reconstrucción, la Justicia mantiene una postura de extrema prudencia. En la mesa de trabajo de la fiscalía y del juzgado no existen al día de hoy elementos probatorios contundentes que permitan volcar la balanza de manera definitiva hacia una hipótesis única: la línea que investiga un intento de femicidio coexiste en el plano analítico con la posibilidad de un cuadro de autolesión, manteniéndose todas las vías abiertas a la espera de los resultados de las pericias tecnológicas sobre los teléfonos celulares secuestrados y del análisis exhaustivo del resto de los domos urbanos.
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