Momentos tensos y de incertidumbre se vivieron en horas del mediodía del jueves, en la Cámara Oral, cuando se espera que la Justicia se expida por un caso que tenía como imputado a un efectivo policial.
Se trata de la causa de “violación de domicilio y lesiones graves calificadas” que tenía como procesado al cabo Fabio Paiani, un agente que trabaja en la Comisaría Cuarta y que, en el 2016, irrumpió en una vivienda y, luego de confundirse a un vecino con un ladrón, realizó siete disparos disuasivos con tan mala suerte que éstos rebotaron en la pared y terminaron impactando en las piernas de la víctima.
El juicio se realizó la semana pasada en las instalaciones de la calle Malaspina. Aunque Paiani no declaró, quienes si lo hicieron fueron los damnificados, (la víctima y su pareja, ambos de más de setenta años) y un efectivo policial que estuvo en la zona al momento del hecho.
Para el fiscal José Chan, los dos delitos que había cometido Paiani, al ingresar al patio de la casa tras saltar el tapial y disparar contra el vecino, estaban acreditados. El defensor del efectivo, Emin Charif Sat, había solicitado la absolución de su cliente entendiendo que había actuado correctamente, además de remarcar que no se trató de un hecho antijurídico. En el mismo sentido, indicó que el caso podría tratarse como legítima defensa.
Este último punto fue fundamentado por Charif Sat aseverando que su cliente solo se defendió ya que había sido abordado por el hombre quien había hecho caso omiso a los pedidos del agente para que se identifique.
Durante la semana en la que el tribunal conformado por María Alejandra Vila, Jorge Yance y Diego Lerena comenzaron a deliberar, se generó un debate en la comunidad sobre si Paiani había actuado de manera correcta o si se había excedido al momento de sacar su arma reglamentaria y realizar disparos.
Cabe remarcar que todo tuvo lugar en un domicilio ubicado en la esquina de Congreso y Urquiza. Paiani estaba de franco servicio, no estaba uniformado y, luego de ver a un hombre en actitud sospechosa había realizado todo lo que indica el protocolo.
Además de dar aviso a sus pares de la Comisaría Segunda, había dado órdenes para que el hombre se identifique ya que podría ser un delincuente. El vecino en ningún momento había respondido hasta que él saltó el portón junto a otro efectivo.
En el mediodía del jueves, las inmediaciones de la Cámara Oral se colmaron de seres queridos de Paiani. Él ingresó sólo a las instalaciones y se sentó en las sillas de la mesa de entrada esperando saber su suerte judicial.
Fueron momentos tensos que fueron registrados por el móvil de LU12AM680. “Señor, aquí está la sentencia”, le dijo un empleado de la Cámara. Él se levantó, tomó el fallo, fue hasta la última página y una sonrisa le iluminó la cara.
En www.laopinionaustral.com.ar y en el Facebook de La Opinión Austral se encuentra el registro fílmico. Son solo veintidós segundos en los que se como el efectivo policial estaba sentado en la silla, se levantó, vio el fallo y cambió completamente su semblante.
Con una felicidad que le cubrió el cuerpo, el hombre que podrá continuar en la fuerza de seguridad provincial, salió del recinto y no hizo falta que dijera nada. La sonrisa de oreja a oreja fue suficiente para que todos los seres queridos y camaradas de Paiani se dieran cuenta que la Justicia actuó a su favor.
El fallo al que tuvo acceso este diario indica que tanto Paiani como la víctima actuaron pensando que estaban en peligro y obraron en consecuencia. “Los protagonistas actuaron en la creencia que tenian legalmente justificado su accionar” indica la sentencia unánime firmada por Vila, Lerena y Yance.
En paralelo, los seres queridos hicieron un cartel que rezaba: “cada mañana te levantas para dar lo mejor de ti,amas tu profeson y llevás con orgullo el uniforme” frase que quedará guardada a fuego en la memoria del agente
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