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Una madrugada de furia y descontrol sacudió a la localidad carbonera cuando un grupo de jóvenes, entre los que habría menores de edad, sustrajo una camioneta frente a un taller mecánico, la hizo rodar por una pendiente y generó múltiples destrozos en vehículos estacionados antes de abandonarla a pocos metros de un edificio municipal.
El episodio, que comenzó a tejerse en las primeras horas del pasado sábado, tuvo como blanco una Ford EcoSport propiedad de una vecina de la localidad, la cual se encontraba estacionada sobre la calle Facundo Quiroga, frente a un conocido taller en el barrio Don Bosco.
De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas y lo consignado por medios de la cuenca carbonífera, se pudo saber que el rodado fue sustraído cerca de las cinco de la mañana.
Lo que vino después pareció sacado de una pesadilla: sin encender el motor o utilizando una maniobra de arrastre, el vehículo habría sido empujado de manera deliberada a lo largo de la calle Greenwood, en el barrio Las Margaritas, convirtiéndose en un proyectil descontrolado que impactó de manera violenta contra varios automóviles que se encontraban debidamente estacionados en la vía pública.
La alocada carrera nocturna culminó cuadras más adelante, cuando la camioneta fue finalmente abandonada en las inmediaciones de la Municipalidad local, evidenciando notorios daños materiales en su carrocería a consecuencia de los múltiples choques en cadena.
A medida que transcurrieron las horas, el caso comenzó a sumar aristas de fuerte repercusión en la comunidad local. Las tareas investigativas orientaron rápidamente el foco hacia un grupo de jóvenes de la zona, trascendiendo de manera preliminar que entre los presuntos involucrados habría menores de edad, una circunstancia que obligó a las autoridades a extremar la reserva sobre las identidades y los pormenores del expediente para resguardar el marco legal vigente.
En paralelo al accionar formal de las fuerzas de seguridad, el episodio generó un inusual movimiento vecinal que incluyó una convocatoria particular circulando por redes sociales y mensajes instantáneos, emplazando a los supuestos responsables a presentarse en el taller mecánico antes de las veinte horas de ese mismo sábado. No obstante, las fuentes oficiales se encargaron de aclarar oportunamente que dicha requisitoria respondía exclusivamente a una iniciativa de carácter privado y particular, desligándose por completo de cualquier plazo legal, medida de coerción o disposición formal emanada de la Policía de Santa Cruz o del estrado judicial.
Hasta el momento, las autoridades policiales y judiciales que intervienen en las actuaciones no han brindado un balance definitivo sobre la cantidad exacta de vehículos que resultaron dañados, ni tampoco sobre la magnitud monetaria de los perjuicios ocasionados a los propietarios damnificados, quienes ahora deberán transitar el engorroso camino de los seguros y las reparaciones.
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