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Una joven de 17 años, nacida en Río Gallegos y radicada desde hace dos años en Buenos Aires, fue víctima de un violento ataque armado en su domicilio de Quilmes Oeste. Ludmila Farías, quien cursa un embarazo de dos meses, recibió un disparo en la espalda en el marco de un conflicto intrafamiliar que ya cuenta con graves antecedentes judiciales.

En diálogo con la radio LU12 AM680, su madre, Nahir Celeste Gómez, relató el calvario que atraviesan y apuntó directamente contra el entorno de un familiar que se encuentra detenido por un hecho de sangre previo.

Según  pudo saber La Opinión Austral, el origen de la violencia se remonta a diciembre del año pasado. Según el testimonio de Gómez, el conflicto escaló cuando su hermano, Jeremías Gómez, fue baleado. Por ese ataque de intento de homicidio se encuentra detenido el marido de una mujer identificada como Silvia González.

Desde que Nahir Gómez declaró como testigo en esa causa, las amenazas hacia su familia se volvieron constantes. “Hace un año que mi hermano está detenido y ella lo sigue atacando al domicilio con toda la familia, que son como más de 30”, explicó la mujer, señalando que la disputa también involucra la ocupación de un terreno en Quilmes Oeste perteneciente a la abuela de la víctima (madre de Nahir).

Tal como lo adelantó La Opinión Austral, el jueves pasado, la violencia pasó de las amenazas verbales a los hechos. Nahir relató que Silvia González la amenazó por la tarde con matar a sus hijos. Horas más tarde, alrededor de las 20:00, un grupo de personas comenzó a apedrear la casa (“cascotearon toda la casa”). Cerca de las 22:45, la situación se tornó crítica cuando comenzaron a efectuar disparos.

Fue en ese momento, mientras Ludmila se comunicaba con la policía para pedir auxilio, que recibió un disparo por la espalda. El proyectil quedó alojado en la zona de la grasa abdominal y, por el momento, los cirujanos han decidido no extraerlo.

Por el ataque fue detenido Javier Ortiz, hermano de Silvia González, a quien le habrían secuestrado un arma de guerra. A pesar de esta aprehensión, la familia de la joven denuncia que las amenazas de muerte continúan llegando a través de mensajes privados, dirigidos tanto a Ludmila como a su abuela de 80 años, quien permanece en el terreno en disputa.

Milagrosamente, el estado de salud de Ludmila es estable. “Se salvó de milagro. Podía quedar en silla de ruedas, todo eso me dijeron los cirujanos“, relató su madre. Si bien una ecografía particular indicó que el bebé no sufrió daños por el proyectil, la joven aún espera ser evaluada por una obstetra para un seguimiento exhaustivo de su embarazo, cuya fecha de parto está estimada para mediados de abril.

Mientras tanto, la familia denuncia una preocupante falta de respuestas por parte de la Justicia. Pese a contar con múltiples denuncias previas por amenazas de muerte e intentos de usurpación, la custodia policial asignada tras el ataque es intermitente, limitándose a rondas esporádicas cada 30 minutos. “Nosotros no nos dejamos el lugar porque tenemos a mi mamá de 80 años sola. A ella la quieren matar también“, advirtió Gómez.

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