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Durante la jornada del viernes, los pabellones de la Dirección Alcaidía Penitenciaria de Puerto San Julián fueron el escenario de una requisa de rutina que rápidamente escaló en gravedad. Lo que debía ser una inspección de control habitual por parte del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) terminó con el hallazgo de diversos cargamentos de estupefacientes ocultos en las celdas de los internos, desencadenando una causa penal paralela y el despliegue inmediato de las fuerzas especializadas.
De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas, se pudo saber que el operativo se puso en marcha cuando los efectivos del SPP, haciendo uso de las facultades operativas que les otorga el reglamento interno, iniciaron una inspección exhaustiva e imprevista en distintos sectores del establecimiento penitenciario.
Durante las exhaustivas revisiones en las paredes, colchones y pertenencias de los reclusos, los guardias detectaron la presencia de elementos prohibidos y sustancias de dudosa procedencia. Ante la sospecha fundada de hallarse frente a una infracción a la Ley de Estupefacientes, las autoridades del penal solicitaron la presencia urgente de la División Narcocriminalidad de Puerto San Julián.
Al constituirse en el predio carcelario, los investigadores de la Policía provincial asumieron el control de las pericias de rigor. Al someter las sustancias encontradas a los reactivos químicos y test orientativos de campo, las presunciones se confirmaron al instante: en los distintos calabozos intervenidos se secuestró un verdadero abanico de drogas fraccionadas. El inventario incautado incluyó una importante cantidad de pastillas y psicofármacos sin prescripción, envoltorios con marihuana, cigarrillos de armado artesanal conocidos popularmente como “porros“, y una dosis fraccionada de clorhidrato de cocaína.
La causa quedó bajo la órbita de la Sede Fiscal Descentralizada con asiento en Caleta Olivia. Las autoridades judiciales ordenaron el inmediato secuestro de la totalidad de la droga, los psicofármacos y los elementos de corte o fraccionamiento hallados. Asimismo, se dispuso la notificación formal en el expediente de cada uno de los reclusos en cuyos espacios de alojamiento fueron encontrados los envoltorios, abriéndose un nuevo proceso penal que impactará de lleno en su situación procesal y en los futuros beneficios de sus condenas.
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