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Un siniestro vial de importantes dimensiones volvió a poner en foco la peligrosidad de la Ruta Nacional 40, una de las arterias más extensas y transitadas del país, especialmente en los tramos patagónicos donde la distancia entre localidades y la exposición a factores climáticos exigen máxima precaución.
El hecho ocurrió este sábado en el interior de Santa Cruz y motivó un amplio despliegue de fuerzas de seguridad, bomberos y personal sanitario.
El accidente se produjo a la altura del kilómetro 14 de la Ruta 40, en dirección a Tres Lagos, e involucró a dos vehículos particulares: un Renault Mégane en el que se desplazaban dos personas y un Volkswagen Gol Country con cuatro ocupantes. La magnitud del impacto obligó a solicitar apoyo desde la localidad de El Chaltén, que envió una unidad de rescate para reforzar el operativo inicial desplegado por los efectivos de Tres Lagos.
Hasta el lugar se trasladó una Unidad de Rescate Liviano con cinco efectivos, que trabajó de manera coordinada en la seguridad integral de la escena. Una de las primeras medidas adoptadas fue la desconexión de las baterías de ambos rodados, una maniobra clave para prevenir cortocircuitos, posibles incendios o explosiones posteriores al impacto, especialmente en rutas donde la asistencia puede demorar por la distancia y las condiciones del terreno.
En paralelo, el personal del Puesto Sanitario de Tres Lagos asistió a todos los ocupantes de los vehículos involucrados. A pesar de la violencia del choque y de la cantidad de personas afectadas, no fue necesario realizar traslados de urgencia a centros de mayor complejidad, un dato que llevó alivio tanto a los equipos intervinientes como a los propios protagonistas del siniestro.
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