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Un principio de incendio registrado en la tarde del jueves volvió a poner en agenda la importancia de extremar los cuidados en el uso de parrillas dentro o cerca de las viviendas, una práctica habitual en muchos hogares de Río Gallegos. El rápido accionar del personal de Bomberos permitió controlar la situación antes de que el fuego se propagara y causara daños mayores, en un episodio que, afortunadamente, no dejó personas lesionadas.

El hecho ocurrió pasadas las 18:00 horas en una vivienda de construcción tradicional ubicada sobre la calle Cochabamba al 300, cuando efectivos del Cuartel 2 de Bomberos de la Policía de Santa Cruz fueron alertados por la presencia de humo proveniente del sector del techo. Al arribar al lugar, los servidores públicos constataron que se trataba de un foco ígneo incipiente originado mientras los moradores realizaban tareas de cocción en la parrilla.

De acuerdo a la información oficial a la que tuvo acceso La Opinión Austral, el calor generado por el fuego tomó contacto con el material aislante térmico ubicado entre el techo y la estructura de cabreadas, lo que provocó el inicio de la combustión. Se trata de un tipo de siniestro que suele desarrollarse de manera silenciosa, ya que el fuego avanza en espacios ocultos, lo que incrementa el riesgo si no se actúa con rapidez.

Ante este escenario, la dotación del móvil 1003, integrada por cinco efectivos, desplegó un operativo preciso y coordinado. Para acceder al foco del incendio fue necesario realizar el desprendimiento parcial de las chapas de la cubierta, una maniobra habitual en este tipo de intervenciones, que permite atacar directamente el origen del fuego y evitar su propagación. Con el uso de una línea de 38 milímetros, el personal logró sofocar las llamas y realizar tareas de enfriamiento en la zona afectada.

Una autobomba en las inmediaciones del domicilio donde ocurrió el suceso. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

Una vez controlada la situación, los bomberos llevaron adelante una inspección minuciosa de la estructura del techo, con el objetivo de descartar la presencia de puntos calientes ocultos que pudieran reavivar el incendio horas más tarde. Este trabajo preventivo resultó clave para garantizar la seguridad de la vivienda y la tranquilidad de sus ocupantes.

Las pericias posteriores determinaron que el origen del siniestro fue accidental. No se registraron personas heridas ni daños estructurales de consideración, más allá del sector puntual del techo donde se produjo el foco ígneo.

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