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Una madrugada marcada por el caos y la tensión sacudió a Río Gallegos. Un violento episodio en los calabozos de la Comisaría Segunda terminó en incendio, evacuación de detenidos y un interno que llegó al hospital sin respiración, en un cuadro que puso en evidencia, una vez más, la fragilidad de las condiciones de detención en la capital santacruceña.

Según informó oficialmente la Policía de Santa Cruz, todo comenzó con ruidos y desorden en el sector de calabozos, advertidos por el personal de guardia. Al intervenir, los efectivos constataron que se trataba de una riña entre internos, situación que rápidamente escaló y derivó en un foco ígneo dentro de las instalaciones.

El fuego, en un espacio cerrado y reducido, generó una escena de extrema peligrosidad. De inmediato se activaron los protocolos de emergencia, con la intervención de Bomberos y el apoyo de otras dependencias policiales. El incendio fue controlado, pero dejó importantes daños materiales y un saldo preocupante en términos de salud.

Todos los detenidos fueron trasladados al Hospital Regional de Río Gallegos para su evaluación. Allí se confirmó el caso más grave: un interno que había inhalado una gran cantidad de monóxido de carbono y que ingresó prácticamente desvanecido. Su estado obligó a la internación en terapia intensiva y a la asistencia respiratoria mecánica.

Con el correr de las horas, el parte médico trajo algo de alivio. El joven evoluciona favorablemente y se encontraba estable, con la posibilidad de que en el transcurso del día se le retire el respirador para evaluar su respuesta clínica. De continuar esa evolución, podría ser trasladado a sala común en las próximas horas.

Mientras tanto, en la puerta del hospital, la incertidumbre y la angustia se hacen sentir. Jorge Torres, padre del interno afectado, relató el dramático momento que atraviesa la familia al móvil de LU12 AM680. “Lo encontré mal, me dijeron que inhaló mucho humo. Lo trajeron prácticamente desmayado”, contó, aún conmovido.

El hombre aseguró que tomó conocimiento del hecho recién este jueves y cuestionó la falta de precisiones en torno a lo ocurrido. “No me explicaron bien cómo pasó. Solo sé que entró muy mal y que si no lo entubaban, no la contaba”, afirmó.

En su testimonio, además, dejó entrever que su hijo no habría participado directamente de la riña que originó el incendio. “Él se resguardó. Un compañero lo ayudó, le mojó la remera para que pudiera respirar. Si no, sería peor”, relató, reconstruyendo lo que pudo saber en medio de versiones cruzadas. La Justicia ya tomó intervención y avanza en la investigación para determinar responsabilidades y esclarecer las circunstancias del hecho.

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