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Lo que comenzó como un reclamo por desórdenes en la vía pública vinculados al consumo desmedido de bebidas alcohólicas terminó revelando un dato de mayor gravedad: entre los involucrados se encontraban dos sujetos con cuentas pendientes con la Justicia, uno de los cuales registraba una orden de captura firme en su contra.

El procedimiento se desencadenó minutos después de las ocho de la noche del viernes pasado, cuando los móviles policiales acudieron a la céntrica Plaza San Martín tras reiterados avisos que alertaban sobre la presencia de un grupo numeroso de personas provocando ruidos molestos y alterando la convivencia sobre la arteria de la calle Errázuriz. El sector, habitualmente transitado por familias y vecinos que aprovechan las últimas luces del día en el espacio público, se transformó en el epicentro de una intervención orientada a restablecer el orden urbano.

Al arribar al lugar de los hechos, los efectivos policiales procedieron a rodear y reducir al grupo de personas para frenar las inconductas. Conforme a los protocolos de actuación y prevención del delito, los uniformados solicitaron las identidades de todos los presentes e iniciaron la consulta de datos en tiempo real con la base informática del sistema policial y judicial para verificar la presencia de eventuales medidas cautelares en curso.

Las tareas de entrecruzamiento de información arrojaron resultados inmediatos y positivos para el accionar preventivo. La consulta en el sistema confirmó que sobre dos de los hombres identificados pesaban requerimientos judiciales vigentes de gravedad: uno de ellos contaba con un pedido de captura librado por los estrados provinciales, mientras que el segundo registraba una solicitud activa de averiguación de paradero dictada por la magistratura.

Ante este panorama, la patrulla procedió al inmediato arresto y sujeción preventiva de ambos individuos, mientras que el resto de los presentes fue debidamente notificado y dispersado del predio. Los dos aprehendidos fueron conducidos a la sede de la Comisaría Primera, donde se completaron las actas procesales de rigor, quedando alojados en el sector de celdas a la espera de las directivas que dispongan los jueces intervinientes en cada una de las causas.

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