Your browser doesn’t support HTML5 audio

Un episodio tan confuso como delicado ocurrido en el barrio Evita de Río Gallegos encendió las alarmas y derivó en una investigación judicial y administrativa que podría tener consecuencias graves para un efectivo policial. Todo comenzó con un disparo que dejó herida a una joven de 25 años y, con el correr de los días, se transformó en una causa atravesada por denuncias de violencia de género y versiones contrapuestas sobre lo ocurrido.

Tal como lo informó La Opinión Austral, el hecho se registró el pasado 17 de marzo en una vivienda ubicada sobre la calle Ortega y Gasset al 300, cuando un llamado al centro de despacho alertó sobre la presencia de una mujer herida. Al llegar, efectivos de la Comisaría Sexta encontraron a la víctima, identificada como S.O., con una herida de arma de fuego en el muslo de la pierna izquierda. A pesar del impacto, la joven se encontraba consciente y fue rápidamente trasladada al Hospital Regional, donde quedó fuera de peligro.

En el lugar también se encontraba el agente policial N.M., de 27 años, pareja de la víctima, quien fue demorado en el marco del procedimiento. Según los primeros testimonios, el disparo se habría producido en medio de un forcejeo, en un contexto de tensión vinculado a la manipulación del arma reglamentaria del efectivo. Esta versión inicial abrió una serie de interrogantes que, desde entonces, son materia de investigación.

Las actuaciones quedaron bajo la órbita del Juzgado de Instrucción N° 2, a cargo de la jueza Yamila Borquez, mientras que la causa fue canalizada a través de la Comisaría de la Mujer y la Familia, teniendo en cuenta la posible existencia de un contexto de violencia de género. En paralelo, personal de la División Gabinete Criminalístico y de la DDI trabajó en la escena, realizando pericias y secuestrando el arma involucrada para reconstruir la mecánica del hecho.

La jueza Yamila Bórquez tiene a cargo la causa. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Tras cumplir con los plazos legales, el efectivo recuperó la libertad, fijó domicilio y quedó supeditado a la causa, una medida habitual en instancias preliminares cuando no se advierten riesgos procesales inmediatos. Sin embargo, en paralelo se inició un sumario administrativo dentro de la fuerza policial para determinar si existieron irregularidades en el uso del arma reglamentaria.

Con el avance de la investigación, el caso dio un giro significativo. En una ampliación de su declaración realizada este martes, la joven aseguró haber sido víctima durante meses de violencia verbal, física y psicológica por parte de su pareja. Según su testimonio, la situación se agravaba en contextos de consumo de alcohol, generando un vínculo marcado por el miedo, el aislamiento y el hostigamiento constante.

En ese contexto, la víctima fue categórica al referirse al episodio que la dejó herida: descartó de plano cualquier hipótesis de accidente o intento de suicidio y sostuvo que se trató de un intento de homicidio. Además, denunció que el efectivo habría intentado modificar la escena para instalar una versión distinta de los hechos.

Estas nuevas declaraciones modifican sustancialmente el enfoque de la causa y podrían derivar en medidas judiciales más severas en las próximas horas, incluso la eventual detención del acusado, según deslizaron fuentes cercanas a la investigación.

Leé más notas de La Opinión Austral

Ver comentarios