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Un voraz incendio desatado en plena madrugada obligó a un amplio despliegue de Bomberos, Policía y servicios de emergencia en una zona transitada de Río Gallegos. Las llamas consumieron una vivienda y se propagaron a construcciones cercanas, en un operativo que se extendió por más de dos horas y dejó a una mujer hospitalizada de manera preventiva.
La tranquilidad de la madrugada se quebró abruptamente este martes en la capital de Santa Cruz, cuando un incendio de importantes dimensiones se desató en una vivienda ubicada en la intersección de avenida Zapiola y calle Estrada, frente a uno de los supermercados de la cadena La Anónima. El siniestro, reportado poco después de la 1 de la mañana, generó una escena de fuerte impacto visual y obligó a un operativo coordinado entre distintas dependencias de emergencia.
La alerta ingresó a través de un llamado telefónico de una vecina que advirtió la presencia de fuego en el inmueble. De inmediato se despachó una dotación de la División Cuartel Uno de Bomberos, que acudió con el móvil de primera intervención, mientras en el lugar ya trabajaba personal del Cuartel Central, que había arribado en primera instancia. Al llegar, los bomberos se encontraron con un incendio generalizado, con llamas que no solo afectaban la estructura principal sino que comenzaban a propagarse hacia viviendas linderas, una de las situaciones más críticas en este tipo de escenarios urbanos.
El despliegue fue intenso y técnicamente complejo. Se montaron líneas de ataque con mangueras de 38 milímetros destinadas a frenar la propagación lateral del fuego, mientras una línea de 63 milímetros se utilizó para asegurar el abastecimiento de agua.
En paralelo al trabajo de Bomberos, una ambulancia asistió en el lugar a una mujer joven que se encontraba en las inmediaciones del inmueble afectado. Tras una primera evaluación, fue trasladada de manera preventiva a la guardia del hospital local. Si bien hasta el momento no trascendió un parte médico oficial, fuentes vinculadas al operativo indicaron que no presentaría lesiones de gravedad, lo que llevó algo de alivio en medio de una escena cargada de tensión.
Durante las maniobras, una integrante del cuerpo de Bomberos sufrió una leve intoxicación por inhalación de humo, una situación frecuente en incendios estructurales de este tipo. Fue asistida de inmediato por sus compañeros y se recuperó en el lugar, sin necesidad de traslado, lo que permitió que el operativo continuara sin mayores contratiempos en el plano sanitario.
El fuego, sin embargo, no se limitó a una sola estructura. Las altas temperaturas y la carga combustible del interior facilitaron que las llamas alcanzaran un departamento lindante, obligando a redoblar esfuerzos. Para poder acceder a sectores internos y atacar los focos más activos, los bomberos debieron romper vidrios de ventanas y trabajar desde distintos ángulos, en un escenario de visibilidad reducida por el humo y riesgo constante de derrumbes parciales.
El operativo incluyó también la intervención de personal de la Comisaría Segunda, que se encargó de asegurar el perímetro y cortar el tránsito vehicular sobre calle Estrada, una arteria de circulación habitual, para facilitar el trabajo de los servicios de emergencia y evitar que curiosos se acercaran a una zona de riesgo.
Tras cerca de una hora de labor sostenida, el incendio logró ser controlado y finalmente extinguido. Las dotaciones regresaron a sus dependencias pasadas las 3 de la madrugada, sin registrar novedades de gravedad entre el personal ni daños en el material operativo, más allá del desgaste propio de una intervención de esta magnitud.
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