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Un temporal implacable azotó este lunes a la provincia de Santa Cruz, con ráfagas que superaron los 130 km/h y dejaron a su paso un panorama de emergencias, daños estructurales y un intenso operativo desplegado por Bomberos en todo el territorio. Hasta las tres de la tarde, la Superintendencia de Bomberos había recibido más de 65 llamados, en una de las jornadas climáticas más exigentes del año.

El fenómeno, anticipado por los organismos oficiales como un evento de alto riesgo, se sintió con fuerza desde la mañana. De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas, se pudo saber que en la ciudad de Río Gallegos, donde los vientos suelen ser parte de la rutina, la postal se volvió alarmante: árboles inclinados, techos desprendidos, chapas volando y estructuras debilitadas que amenazaban con colapsar.

Allí, los bomberos de Zona I respondieron a 11 intervenciones solo en las primeras horas del temporal, priorizando la seguridad de vecinos y la contención de riesgos inminentes.

El viento hizo colapsar una vivienda en Puerto San Julián. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

La situación se replicó en Piedra Buena, Puerto Santa Cruz y Puerto San Julián, localidades que integran la Zona III. Allí se registró el mayor volumen de intervenciones: más de 34 salidas en pocas horas, motivadas por voladuras de techos, roturas de cartelería comercial, postes a punto de caer y viviendas que quedaron expuestas a las ráfagas. El viento, que sopló con una intensidad pocas veces vista en la región, complicó también la circulación vehicular y obligó a suspender actividades en espacios públicos.

En el norte provincial, el panorama no fue distinto. Las Heras y Los Antiguos, ambas pertenecientes a la Zona V, reportaron 16 llamados que pusieron a prueba la capacidad operativa de los equipos locales. En Caleta Olivia, los bomberos se movilizaron ante más de nueve emergencias y en Cañadón Seco debieron responder a ocho hechos vinculados a desprendimientos peligrosos y estructuras en riesgo de caída.

La magnitud del evento dejó en evidencia la importancia del trabajo coordinado entre las brigadas y la comunidad, que colaboró con los pedidos de resguardo en sus viviendas. Desde la Superintendencia de Bomberos insistieron en la necesidad de extremar los cuidados y evitar todo desplazamiento innecesario mientras persistiera el alerta meteorológica. También recordaron que el número de emergencia directo es el 100, fundamental para canalizar todos los pedidos de asistencia.

La jornada dejó una vez más expuesto el compromiso de los equipos de emergencia, que trabajan sin descanso para evitar tragedias y mitigar los daños, aun en condiciones extremas.

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