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Una tarde de tensión y preocupación se vivió este martes en el barrio San Benito de Río Gallegos, donde un incendio declarado consumió gran parte de un taller ubicado en el fondo de un terreno residencial y obligó a desplegar un importante operativo de emergencia para evitar que las llamas avanzaran hacia viviendas cercanas.
Según pudo saber La Opinión Austral, el hecho ocurrió sobre calle 34, entre 09 y 13, y movilizó rápidamente a personal de la División Cuartel 24°, cuyos efectivos acudieron de urgencia tras recibir el alerta de vecinos que advirtieron una intensa columna de humo y fuego saliendo desde el interior del predio.
Cuando la unidad operativa 145 arribó al lugar, la situación ya era crítica. El fuego avanzaba sobre una estructura de aproximadamente 15 metros cuadrados construida íntegramente con materiales ligeros, altamente vulnerables a las llamas y a las altas temperaturas.
Según informaron oficialmente desde la fuerza, la dotación integrada por cinco bomberos inició inmediatamente un ataque ofensivo utilizando una línea de 45 milímetros, mientras en paralelo se desplegaba una línea devanadera destinada a tareas defensivas para impedir que el incendio alcanzara inmuebles linderos.
La prioridad de los rescatistas fue contener el foco antes de que el fuego se extendiera hacia otras construcciones del sector, en una zona donde las edificaciones suelen encontrarse a escasa distancia unas de otras.
Las imágenes del operativo reflejaron la intensidad del trabajo realizado por los bomberos, quienes debieron actuar rápidamente en medio de un escenario especialmente riesgoso debido a la presencia de materiales altamente combustibles dentro del taller. Tras controlar las llamas y comenzar las tareas de enfriamiento y remoción, el personal especializado avanzó con las pericias correspondientes para determinar cómo se había originado el incendio.
Las verificaciones técnicas permitieron establecer que el siniestro se produjo de manera accidental y tuvo su punto de inicio en una salamandra instalada dentro del recinto.
De acuerdo al informe preliminar, la elevada temperatura del artefacto tomó contacto directo con paredes de madera debido a la ausencia de material aislante adecuado, provocando así el inicio del foco ígneo. A partir de ese momento, las llamas encontraron condiciones ideales para expandirse rápidamente. Dentro del taller había elementos de alta combustión como placas OSB, chapadur y disolventes, materiales que favorecieron una propagación veloz desde el centro de la estructura hacia toda la periferia.
Vecinos del sector relataron que el fuego avanzó con gran rapidez y que durante varios minutos existió temor de que pudiera extenderse hacia viviendas cercanas, especialmente por la presencia de materiales inflamables y las ráfagas de viento características de Río Gallegos.
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