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El Gobierno de Santa Cruz concretó la entrega de títulos de propiedad a 23 familias de Río Gallegos, cerrando procesos que, en algunos casos, llevaban más de dos décadas. El acto, realizado en el Salón Blanco de Casa de Gobierno, no solo tuvo un fuerte contenido institucional, sino también un profundo impacto humano: vecinos que durante años pagaron sus viviendas finalmente accedieron a la seguridad jurídica de su hogar.

La ceremonia fue encabezada por el presidente del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV), Marcelo De La Torre, junto al ministro de Desarrollo Social, Igualdad e Integración, Sebastián Georgion. Allí se destacó la decisión política del gobernador Claudio Vidal de avanzar con la regularización dominial como eje central de la política habitacional. “Era un gran perjuicio por parte del Estado que no contaran con el título de propiedad”, sostuvo De La Torre, al remarcar la importancia de saldar una deuda histórica con los vecinos.

En ese marco, el ministro de Desarrollo Social, Igualdad e Integración, Sebastián Georgion, destacó que este tipo de acciones responden a una decisión de gestión orientada a ordenar el crecimiento urbano y dar respuestas concretas a los vecinos. “Tiene que ver con una obligación del Estado que nunca tuvo que correrse de eje. Hay familias que durante años pagaron su casa y no contaban con su título de propiedad, y eso hoy empieza a revertirse”, señaló.

El ministro Sebastián Georgion en otra de las entregas en Casa de Gobierno.

Asimismo, remarcó que la política habitacional impulsada por la provincia no solo contempla la regularización dominial, sino también la entrega de terrenos con servicios, como parte de un enfoque integral. “Cuando hay organización y planificación, hay que respetar los tiempos. Puede demorar un poco más, pero la diferencia es que el vecino recibe su terreno en condiciones, con los servicios incluidos, y eso mejora su calidad de vida”, explicó.

Pero más allá de los discursos, el protagonismo estuvo en las historias. Ángela, una de las beneficiarias, resumió el sentimiento colectivo: “Tenía 16 años cuando esperábamos la casa para mi mamá y hoy tengo 39… imaginate, más de 23 años esperando”. Como ella, muchos vecinos atravesaron años de trámites, demoras y expectativas truncas. Cristian contó que su familia aguardó casi tres décadas y que incluso la pandemia volvió a postergar el proceso. “Ahora uno se queda tranquilo porque sabe que es tuyo. Podemos proyectar, hacer una ampliación”, expresó.

El momento del llamado oficial también quedó grabado en la memoria de los beneficiarios. “No lo esperaba, fue una alegría enorme”, relató Claudia, vecina desde hace más de 30 años en su vivienda. Ese instante marcó el final de una larga espera y el inicio de una nueva etapa, donde el hogar deja de ser solo un lugar habitado para convertirse, formalmente, en propiedad.

Desde el Gobierno provincial remarcaron que la entrega de títulos no es un hecho aislado, sino parte de una política pública orientada a ordenar el desarrollo urbano y garantizar derechos básicos. La regularización dominial no solo brinda seguridad jurídica, sino que habilita a las familias a acceder a créditos, realizar mejoras y proyectar a futuro. En términos concretos, transforma la vida cotidiana.

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