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Un proyecto de ley presentado en el Congreso de la Nación propone declarar a la ciudad de Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz, como Capital Nacional del Viento. La iniciativa, impulsada por José M. Carambia y Natalia E. Gadano, pone en valor las características climáticas únicas de la región y su potencial estratégico en materia energética.

El texto establece en su artículo primero: “Declárase Capital Nacional del Viento a la Ciudad de Río Gallegos, Provincia de Santa Cruz”, mientras que el artículo segundo dispone: “Comuníquese al Poder Ejecutivo”.

En los fundamentos, los autores señalan que “la presente iniciativa tiene por objeto declarar Capital Nacional del Viento a la Ciudad de Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz”, y remarcan que su aprobación “representará un reconocimiento a nuestro país como fuente de energía alternativa, por estar ubicada la ciudad en el ranking mundial de vientos según diversos estudios científicos”.

José María Carambia senador por la provincia de Santa Cruz.

En ese sentido, destacan que “con más de 200 días al año con vientos fuertes o muy fuertes, la ciudad presenta una frecuencia excepcional de este fenómeno climático en comparación con otras ciudades patagónicas e incluso con otras regiones del mundo”. Asimismo, sostienen que “este registro convierte al viento en una condición estructural del clima local y en un rasgo que atraviesa todas las dimensiones del territorio: la natural, la urbana, la social y la simbólica”.

El proyecto también hace referencia a estudios técnicos que ubican a la capital santacruceña entre las más ventosas del país. “Numerosos estudios del Servicio Meteorológico Nacional y otras entidades científicas argentinas coinciden en señalar a Río Gallegos como una de las ciudades con mayor persistencia eólica del país”, indican, al tiempo que subrayan su presencia en clasificaciones internacionales sobre condiciones climáticas extremas.

En cuanto a las causas, explican que “el predominio de los vientos del oeste y suroeste -conocidos como ‘vientos del oeste patagónicos’- responde a la circulación general de la atmósfera en las latitudes medias del hemisferio sur”. Además, detallan que estos vientos “son canalizados y potenciados por la geografía de la región: una extensa planicie costera, escasa vegetación, ausencia de barreras naturales y una proximidad directa al océano”.

Más allá de lo meteorológico, el texto resalta el impacto del viento en la vida cotidiana. “Lejos de tratarse únicamente de una característica meteorológica, el viento en Río Gallegos se ha convertido en un factor estructural que ha moldeado la vida cotidiana de sus habitantes”, afirman. En esa línea, agregan que “ha condicionado la arquitectura -con casas bajas y techos reforzados-, influido en los hábitos diarios, y atravesado costumbres, modos de hablar e incluso el humor popular”.

Natalia Gadano, senadora por la provincia de Santa Cruz.

También remarcan el componente identitario: “A lo largo del tiempo, la comunidad de Río Gallegos no solo se ha adaptado a esta fuerza natural, sino que la ha incorporado como parte esencial de su identidad colectiva”. Y concluyen que “su presencia constante lo ha transformado en símbolo de tenacidad, resiliencia y pertenencia, valores profundamente ligados al carácter patagónico”.

En materia energética, el proyecto destaca el potencial eólico de la región. Según citan, “los ensayos realizados en Río Gallegos muestran densidades de potencia favorables para el desarrollo de energía eólica”. En este punto, subrayan que “las características de direccionalidad constante y la estacionalidad del viento permiten obtener rendimientos eficientes y estables en la generación eléctrica”.

Asimismo, recuerdan que “la provincia de Santa Cruz ya cuenta con desarrollos eólicos destacados, como el Parque Eólico ‘Jaramillo’ en la zona norte”, y consideran que la capital provincial “es un nodo clave para futuras inversiones en generación eléctrica descentralizada”.

Entre los argumentos principales, enumeran factores como las “velocidades constantes y elevadas”, la “alta frecuencia anual” de vientos intensos, la influencia de los vientos del oeste, la ubicación geográfica expuesta, el impacto cultural y urbano, y el reconocimiento técnico y científico.

Finalmente, los impulsores sostienen que “por la combinación de su intensidad, frecuencia, persistencia, geografía expuesta, impacto social y validación científica, Río Gallegos posee características más que suficientes para ser declarada como Capital Nacional del Viento”. Y concluyen que la medida permitiría “poner en valor un rasgo natural distintivo, estimular el turismo climático, y reconocer al viento como parte esencial del patrimonio colectivo e identitario de la ciudad y del país”.

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