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La Opinión Austral recorrió el Mercado Concentrador Patagónico (Río Gallegos) de Santa Cruz Puede SAU, en la previa a la jornada de ventas para los minoristas. Comerciantes y clientes se refirieron a las dinámicas de la oferta y la demanda. Precios y el sostenimiento de un canal de venta que conviene a todos.,
Agustín, productor oriundo de Bahía Blanca y presente en el predio desde su inauguración, detalló las complejidades logísticas que impone el clima invernal: “Tuvimos que poner mucha mercadería guardada en la cámara. La tenemos a una temperatura de 10 grados para que no se congele. Estamos sacando lo justo y lo necesario. Una cosa es que haga 2 o 3 grados durante un rato y otra que esté helando las 24 horas permanentemente, con más de 15 grados bajo cero”.
Respecto al abastecimiento, el mismo comerciante destacó la modalidad de trabajo para sostener la calidad de las frutas y verduras: “Traemos todo directo de la zona de producción. Eso hace que tenga un paso menos. La mejor papa para consumir ahora es la negra, es la última que salió. Con los precios es oferta y demanda; los precios bajan y suben todos los días, y ahora hay un impacto por el tema del frío y faltantes en mercadería como lechuga”.
Variedades exóticas, logística nacional
El recorrido permitió registrar el ingreso de variedades poco frecuentes en la región. En los puestos se observó la presencia de papa china. Según explicaron los puesteros, en esta época invernal la mayor parte de las frutas y hortalizas pesadas como melones, uvas y sandías llegan importadas desde Brasil debido a las heladas que paralizan la producción en provincias como Salta y Jujuy, proceso que comenzará a revertirse con el avance de la primavera hacia las zonas productoras de Cuyo y Buenos Aires.
Agustín explicó que la transición estacional altera la oferta. La provisión de tomate y verduras de hoja se traslada gradualmente de Corrientes hacia Salta hasta el reinicio del ciclo productivo en Mar del Plata. Respecto a la papa, los vendedores señalaron que la variedad negra es actualmente la opción óptima para el consumo por tratarse del último lote cosechado antes del ingreso de la papa blanca nueva tucumana en octubre. En cuanto a la cebolla, predomina la variedad de cáscara dorada procedente de Pedro Luro, a la espera del arribo de la cebolla blanca del norte.
La adaptación al clima y la logística en la Patagonia
Por su parte, Sebastián, uno de los puesteros que llegó desde Buenos Aires hace dos meses, contó su experiencia adaptándose al invierno patagónico y a las técnicas de conservación: “El secreto para cuidar la verdura es taparla, que no se pase con el frío, ponerle palillos o un cartón abajo para que no pase la humedad. Lo que es manzana y pera se la aguanta el frío”.
En la misma línea, Damián, otro de los trabajadores del mercado, remarcó la predisposición de los puestos para sostener la atención continua a pesar de las inclemencias del tiempo: “A pesar del frío, estamos firmes atendiendo a la gente y ofreciéndole buenos precios para que vengan. Acá tenés todo para la sopa y para el guiso”.
Esquema de precios
En materia de valores, el mercado opera bajo un esquema de fluctuación diaria determinado por la oferta, la demanda y las complicaciones climáticas en las rutas. En la modalidad minorista fraccionada, la bandeja de frutillas se comercializa a $ 4.500 (o tres unidades por $ 11.900), la bolsa de limones de 2,3 kilos a $ 3.000, y el morrón rojo y amarillo a $ 5.900 el kilo, mientras que el morrón verde cotiza a $ 4.500 y la palta de Jujuy a $ 6.000 el kilo.
Por el lado de las frutas de estación, el kilo de uva de Río Colorado se ubica en $ 4.500, el kilo de manzana comercial jugosa a $ 5.500, el maple de cuatro kilos y medio de manzana a $ 14.000, y la misma cantidad de pera de invierno a $ 6.000. En el rubro cítricos, la bolsa de cuatro kilos de mandarina de Chajarí cuesta $ 7.000. Para la compra mayorista por bulto cerrado —orientada a comercios y familias que buscan abastecerse por volumen—, la bolsa de papa de 19 kilos cotiza actualmente a $ 18.000.
La respuesta de los consumidores
Vecinos de Río Gallegos valoraron la frescura de los alimentos y la conveniencia económica de la modalidad de compra semanal. Norma, vecina del barrio Fátima, compartió su experiencia durante la recorrida: “La verdad que es muy buena la fruta y la verdura. Yo vengo a los viernes porque soy jubilada. Se nota el impacto en la administración del hogar. Además, la fruta tiene gusto a fruta, no como la que traen congelada en otros negocios; ahora sí comemos bien. Sirve y conviene muchísimo”.
La logística de los cítricos
Productores y comerciantes dedicados al rubro de los cítricos explicaron los tiempos de traslado desde los centros de empaque en el norte del país hasta la capital santacruceña. Sandra, comerciante del sector, precisó la dinámica del traslado: “Estas mandarinas vienen de Chajarí, Entre Ríos. Son frutas que vienen cosechadas y demoran como máximo tres días en llegar acá. Vienen fresquitas de la planta, no van por cámaras y cámaras. De a poco la gente se va acostumbrando y viene por las mandarinas y las naranjas”.
Finalmente, Rubén Darío, responsable del mismo puesto, analizó el movimiento de ventas y el contexto económico: “Fue una aventura que hicimos los dos al venir a probar esto. La gente vuelve porque tenemos buena calidad, mucho jugo y buen sabor. Cuesta consumir porque al empleado no le alcanza, pero la gente viene, sobre todo a fin de mes. Tenemos todo preparado para vender por bolsa, por kilo y por cajón”.
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