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El fuerte temporal de nieve, lluvia y frío que afectó a la cuenca en las últimas semanas puso a prueba la operación de Quintana Energy en la zona. La compañía enfrentó caminos destruidos y pozos inaccesibles, e hizo un esfuerzo sostenido para no detener su producción por completo, mientras afrontaba con recursos propios el costo de sostener la operación en pie.
Pérdidas de producción
Desde la compañía confirmaron pérdidas de hasta 700 barriles diarios, entre sus operaciones de Cañadón León – Meseta Espinosa y Anticlinal Aguada Bandera, como consecuencia de la imposibilidad de acceder a los pozos, que debieron parar y detener sus bombeos mientras los caminos permanecían intransitables. “El impacto del temporal tiene costos inmensurables. Sin dudas, con grandes efectos para nuestra economía y nuestros objetivos de producción”, reconocieron fuentes de la empresa.
En Anticlinal Aguada Bandera el escenario fue particularmente exigente: la nieve llegó a acumular 1,5 metros, lo que requirió un fuerte despliegue de maquinaria para evitar que la producción del yacimiento se detuviera por completo.
A la producción perdida se sumó la demora del equipo de pulling SAI 130, que no pudo movilizarse mientras el temporal continuaba. El equipo ya se encuentra en camino hacia Cañadón León – Meseta Espinosa.
Ocho máquinas por día para sostener los caminos
Para mantener transitables los accesos destruidos, Quintana Energy llegó a desplegar ocho máquinas alquiladas por día, a un costo que la compañía calificó de significativo. Todo se hizo con recursos propios: no recibieron ningún tipo de apoyo para afrontar esta tarea.
Cuando lo urgente pasó a ser Cañadón Seco
En el momento más crítico del temporal, la compañía tomó una decisión: volcar toda su maquinaria y personal disponibles a asistir a la comuna de Cañadón Seco, ante una situación que definieron como “muy delicada”. Esto implicó postergar tareas propias de la operación para priorizar la asistencia a la comunidad.
“Sabíamos que el clima no iba a ser bueno, pero no la magnitud”
Consultados sobre si la empresa se anticipó a la situación, desde Quintana Energy explicaron que existía conocimiento previo del riesgo climático, pero no se dimensionaba el impacto que finalmente tuvo. “Seguimos tratando de recuperar producción y acondicionar caminos para poder trabajar con normalidad”, indicaron.
Cierre de invierno con impacto en regalías
De cara al tramo final del invierno, en la compañía no descartan que el impacto acumulado se traduzca en una caída de regalías e ingresos propios, en un contexto en el que cada jornada perdida representó recursos propios puestos para sostener tanto la producción como la asistencia a la comunidad.
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