Your browser doesn’t support HTML5 audio

Santa Cruz se posiciona como una de las provincias más golpeadas por la morosidad familiar en la Argentina. El atraso en el pago de créditos y servicios financieros alcanzó niveles críticos en todo el territorio nacional, donde actualmente el 26,9% de las personas con deudas en el sistema bancario o no bancario registra demoras en sus compromisos.

En términos absolutos, sobre un universo de 20,6 millones de endeudados, 5,6 millones de ciudadanos enfrentan situaciones de mora, lo que representa al 15,9% de toda la población mayor de 18 años.

El panorama surge de un informe del Instituto Argentina Grande. La investigación, correspondiente a septiembre de 2026 y basada en registros oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) a julio de este año, muestra un aumento acelerado del incumplimiento en las obligaciones familiares, impulsado por la caída del poder adquisitivo, el encarecimiento de las tasas de interés y la pérdida de empleo privado.

Los argentinos cada vez más endeudados para vivir.

Santa Cruz

En el mapa nacional de este deterioro financiero, Santa Cruz se ubica entre las jurisdicciones más afectadas del país. Con una tasa de morosidad del 23,8%, el territorio santacruceño ocupa el segundo lugar del ranking nacional de incumplimiento, siendo superado únicamente por La Rioja, donde el indicador trepó al 26,0%.

Detrás de Santa Cruz completan la nómina de las provincias con mayor mora San Luis con un 23,1%, San Juan con un 22,1% y Catamarca con un 22,1%. Según remarca el estudio, la distribución geográfica de la incobrabilidad coincide de forma directa con las zonas donde la pérdida de empleo privado registrado tuvo un impacto más profundo, principalmente en el norte y el sur del país. Incluso en provincias que lograron expandir el empleo, como Neuquén, la mora se incrementó 8,8 puntos porcentuales en el último año hasta alcanzar un 15,8%.

Aumento de deudores

A nivel general, el dato más preocupante del relevamiento es que la morosidad crece tanto en cantidad de personas como en su nivel de gravedad. Entre julio de 2025 y julio de 2026, se sumaron 1,7 millones de nuevos deudores morosos en el sistema.

Sin embargo, la categoría que más creció fue la catalogada como “irrecuperable” por el Banco Central —aquellos con atrasos de un año o más en sus pagos—, la cual registró un aumento interanual del 60%. Hoy existen 3,4 millones de personas en esta condición extrema, lo que representa al 16,8% del total de deudores de la Argentina.

El estudio desarma la noción de que la mora responde a grandes volúmenes de financiamiento o compras de bienes de capital. Por el contrario, los datos demuestran que la mitad de las personas clasificadas en situación irrecuperable adeuda un monto total acumulado de $77.900 o menos.

A medida que empeora la calidad del atraso, la mediana de la deuda disminuye: mientras quienes están al día registran un monto mediano adeudado de $128.000, aquellos con mora de hasta tres meses deben $220.700 y quienes llevan más de un año sin pagar acumulan saldos de $77.900. Esto confirma que las dificultades afectan fundamentalmente a las familias que recurrieron al crédito para financiar gastos diarios de subsistencia.

Capacidad de pago

Por franjas de edad, el impacto resulta asimétrico pero generalizado. Los jóvenes de entre 15 y 29 años exhiben el nivel de morosidad más elevado de toda la población: casi cuatro de cada diez deudores dentro de ese rango (38,10%) presentan atrasos en sus pagos.

Les siguen la franja de 30 a 44 años con un 31,73% de morosidad, el segmento de 45 a 59 años con un 23,05%, las personas de 60 a 74 años con un 16,77% y los mayores de 75 años con un 14,47%. Pese a que los adultos mayores muestran menores tasas relativas, la cantidad de deudores morosos creció más de un 40% interanual en prácticamente todas las edades.

En lo relativo al tipo de acreedor, el informe marca una brecha sustancial entre el sistema bancario tradicional y los canales alternativos de financiamiento. Las entidades bancarias concentran el 86,0% del monto total prestado a las familias, pero abarcan líneas de mayor envergadura económica. En contraposición, las tarjetas de crédito no bancarias, las empresas fintech y los comercios minoristas manejan montos más reducidos pero llegan a un volumen masivo de la población.

El nivel de mora en estos financiamientos no bancarios alcanza registros alarmantes. Las casas de venta de electrodomésticos lideran los índices de incobrabilidad: un 54,4% del monto total prestado por este tipo de comercios está en mora, afectando al 40,3% de sus clientes. La morosidad en estas firmas saltó 29,2 puntos porcentuales en tan solo doce meses, pasando del 25% al 54%. Las cadenas de comercios generales ocupan el segundo lugar con una tasa de morosidad por personas del 28,7%, seguidas por las fintech con un 24,4% y los bancos tradicionales con un 18,4%.

Factores macro

Finalmente, la investigación concluye que el deterioro del crédito de las familias es consecuencia directa de la dinámica macroeconómica reciente. La caída persistente de los salarios reales en los sectores público y privado desde mediados de 2025, combinada con la pérdida de dinamismo en sectores mano de obra intensivos como la construcción, la industria y el comercio, redujo sensiblemente la capacidad de repago. A este escenario de menores ingresos se sumaron las altas tasas de interés activas aplicadas por las entidades financieras y el estancamiento del Salario Mínimo, Vital y Móvil (fijado en $363.000), lo que terminó por asfixiar el presupuesto de los hogares.

Leé más notas de La Opinión Austral