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Establecida en 2016 por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por su sigla en inglés), junto con otras organizaciones dedicadas a la investigación oncológica, el 24 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Investigación en Cáncer con el objetivo de “concienciar sobre el papel fundamental que desempeña la investigación para mejorar y salvar vidas”. Bajo el lema “Avanzando juntos en la investigación en cáncer”, la edición de 2026 destaca que “el cáncer es un desafío global que requiere acción colectiva y colaboración”.

“La oncología es una especialidad que durante el transcurso del tiempo ha ido renovando conocimientos y hay una serie de hitos que van desde el descubrimiento de las primeras drogas que pueden actuar sobre las células como citostáticos, hasta el descubrimiento del efecto que tiene la radioterapia sobre la enfermedad oncológica y fundamentalmente, el del argentino César Milstein cuando descubre los anticuerpos monoclonales. Nosotros ahora utilizamos muchos medicamentos que son como verdaderas balas dirigidas hacia la enfermedad en específico y con algunos resultados que son sorprendentes“, manifestó el médico oncólogo Oscar Navarro en comunicación con Radio LU12 AM680.

“La inmunoterapia ha sido el último jalón de estos hitos que podemos marcar, donde se ataca directamente el tumor y hay otros mecanismos donde aumentamos la inmunidad del paciente entre determinados tumores y de esa manera efectuamos el tratamiento”. 

“Un porcentaje importante de pacientes, aún se siguen curando con solamente hacer una cirugía”.
OSCAR NAVARRO, ONCÓLOGO

“Cuando no tenés una prevención secundaria, de manera segura, como podría ser una vacuna en determinados tumores o no podés obtener una cura completa en otra serie de tumores, la investigación va formando este tipo de jalones que son importantes y que dan la pauta de que esto puede continuar y que pueden ir contribuyendo a aumentar cada vez más el porcentaje de pacientes que se curan”, destacó.

Asimismo, Navarro recordó que “un porcentaje importante de pacientes, aún se siguen curando con solamente hacer una cirugía, sin necesidad de hacer otro tipo de tratamiento. Ya después la quimioterapia, la hormonoterapia, la inmunoterapia, el tratamiento con moléculas con anticuerpos monoclonales dirigidos y todo lo demás, queda reservado a otro tipo de tumores y de diagnósticos en específico”.

El miedo, la investigación y la cura

Por otra parte, sobre el miedo que genera el cáncer, manifestó: “Primero, no debería tenérsele miedo a la palabra porque ya un porcentaje muy importante de la enfermedad se cura. Segundo, la investigación tiene importancia en el sentido de que va a ir aumentando cada vez más ese porcentaje de personas que se van a curar”.

“Lo primero que le aconsejaría a un paciente es no tener miedo”.
OSCAR NAVARRO, ONCÓLOGO

En este sentido, remarcó la importancia de la actualización de los profesionales que atienden a los pacientes. “Nosotros intentamos estar actualizados siempre en lo último que dicta la ciencia porque en este tipo de especialidades si uno deja de leer durante un tiempo van cayendo determinados tipos de conceptos y eso no permite hacer un tratamiento tan efectivo”.

“Lo primero que le aconsejaría a un paciente es no tener miedo, no tener miedo a la consulta, no tener miedo al tratamiento y siempre tener un diálogo fluido con el especialista que se lo realice”, recalcó.

El Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia Patagonia Austral (CEMNPA) cuenta con un comité de investigación y docencia.

El profesional indicó que en la actualidad “en el cáncer infantil, varios de los tumores son casi en un 100% curables, pero en los tumores en los adultos, tal vez no haya modificado tanto la cantidad del porcentaje de curaciones de investigación, pero sí ha convertido esta enfermedad, en muchos casos, en una enfermedad mucho más crónica, donde el paciente tiene un periodo de tiempo mucho más largo, a veces podemos incluso hablar de décadas, y puede hacer una vida completamente normal aún sin curarse. Cuando hablamos de tratamientos más sofisticados, por lo general hablamos de enfermedades avanzadas, no es la totalidad de los casos porque también sin enfermedad podemos hacer tratamientos para prevenir la recaída“.

“Creo que lo que más ha logrado la investigación y la mejora en los tratamientos ha sido, en los estadios más avanzados, una cronificación de la enfermedad, donde ha pasado a ser una enfermedad con la cual se convive, como podría ser la diabetes, como podría ser el VIH-Sida”, marcó.

Investigación

Consultado sobre cómo se trabaja en el Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia Patagonia Austral (CEMNPA), manifestó: “Tiene un comité de investigación y docencia que se dedica a canalizar ese tipo de inquietudes. Es muy difícil en una zona tan alejada de centros hegemónicos de investigación, hacer investigación, lo que se llama investigación dura. Tenemos doctorandos dentro del equipo que está trabajando en este momento, se van a doctorar y luego, forman al resto. Tenemos docentes de la universidad, en mi caso hace casi 30 años que soy docente, entre los años que estuve en la Universidad Nacional de Tucumán y en la UNPA, todas esas cosas van aportando a la formación de los nuevos profesionales. Y después, la parte netamente tecnológica, los físicos, los radiofísicos, los médicos nucleares, con el tiempo y el desarrollo, el CEMNPA seguramente va a poder colaborar en su formación”.

“Podemos investigar cosas que son más sencillas, pero que tienen un valor agregado que es muy importante también para el paciente y para su familia”.
OSCAR NAVARRO, ONCÓLOGO

Finalizando, Navarro recordó que “no solamente se investiga en el aspecto del tratamiento específico de la enfermedad, sino todo el entorno en el cual la enfermedad está dispuesta, hoy los efectos colaterales de los tratamientos son mucho menos adversos que en otras épocas o han aparecido efectos nuevos”.

“Es muy importante la investigación en la parte de medicina paliativa. Tenemos a la doctora Laura Castro que hace un trabajo excepcional que es el tratamiento del dolor, donde han aparecido una serie de tratamientos que son nuevos. Es decir, se investiga la enfermedad en específico, al paciente en su contexto y todo lo que pueda colaborar con el paciente y la familia también”.

“Uno no solamente tiene que pensar que la investigación es investigación dura en el sentido de que vamos a investigar una droga o un tratamiento, sino que podemos investigar cosas que son más sencillas, pero que tienen un valor agregado que es muy importante también para el paciente y para su familia“, cerró.

 

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