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Irma Victoria Gallegos es hija de Irma Rocha y nieta de Juan Bautista Rocha, el vecino oriundo de Cabo Verde que en Río Gallegos se convirtió en un sinónimo de fútbol y solidaridad.

Hasta los 14 años, viví con mis abuelos. En su primer momento, mis padres trabajaban, entonces quedé a cargo de mi abuela y mi abuelo, y después, me he quedado a vivir con ellos. Crecí con mis abuelos y mis tíos”, contó Irma Victoria en los estudios de Radio LU12 AM680.

Era la que paseaba con él, me llevaba a todos lados. Fui la primera nieta, entonces tenía un poquito de consideración, pero hasta cierto punto, era muy estricto con sus cosas Y por más que yo pidiera ayuda, si me portaba mal, no había ayuda que valiera. El abuelo era re estricto con eso”, recordó sobre Juan Bautista.

Irma Victoria Gallegos, una de las nietas de Juan Bautista Rocha. Foto: Nicolás Wozniak/La Opinión Austral

Respecto a lo que contaba su abuelo, reconoció: “No era de contar mucho porque no era de hablar mucho. Mis tíos hablaban más, contaban alguna historia, mi abuela contaba historias de su tierra, de España, pero el abuelo siempre fue muy reservado, callado, así que lo que sé es por lo que en su momento aprendieron mis tíos, lo que ellos pudieron escuchar”.

Sobre los orígenes de Juan Bautista Rocha, mencionó: “Sé que mi abuelo llegó a Punta Arenas con la misión salesiana que lo tenía bajo su protección y mi abuela (Asunción Pérez) salió de, no sé si fue la guerra civil en España, y llegó a Punta Arenas con una hermana y una prima, y allí aparentemente fue donde se conocieron”. 

Juan Bautista Rocha y su esposa Asunción Pérez. Año 1963.

“Mi abuelo primero fue a Ushuaia y trabajó como guardiacárcel y después, vino a cumplir funciones acá y estuvo un tiempo en Prefectura. Estuvo trabajando en la playa y era el que recibía todos los buques que nos traían la mercadería porque en ese momento todo llegaba por barco, entonces él se encargaba de manejar todo eso, salía con la lancha hasta el barco, iban a cargar y bajaban la mercadería, porque los buques no entraban hasta la ría, no podían por el tamaño que tenían”, rememoró.

“Mi abuela era una gallega de tez blanca y ojos claros. Y mi abuelo era, como digo yo, un negrito africano. La isla San Antonio de Cabo Verde, donde él nació, era colonia portuguesa en ese momento, pero estaba al norte de África“, mencionó.

El locutor Carlos Saldivia junto a Irma Victoria Gallegos en los estudios de Radio LU12 AM680. Foto: Nicolás Wozniak/La Opinión Austral

Me acuerdo que me enseñó a contar en inglés, porque manejaba algo de inglés. Mi abuela manejaba el gallego y yo le pedía que me enseñara porque ella tenía la costumbre de decir refranes, pero cuando le preguntaba no me los volvía a repetir, así que nunca pude aprender”, lamentó.

“En los barcos, siempre venía algún paisano, como decía él, y alguna noticia le traían de su familia. Sé que tenía varios hermanos, pero nunca supimos de la familia de élCada vez que veo partidos de fútbol y escucho que hay algún Rocha jugando por España, por Perú, por Francia, pienso que capaz es algún pariente que está dejando en alto el apellido Rocha, pero no lo sé”, reflexionó.

Su abuela, que había había aprendido de su marido, le enseñó a preparar cachupa. “Es una comida típica de Cabo Verde, la comida nacional de ellos, pero está la comida común y corriente, y la cachupa pobre, que le llaman, que era preparada por los que en su momento eran esclavos, los que manejaban la tierra y lo hacían con lo que pudieran sacar de la tierra. Se hacía con maíz blanco, poroto, le ponían carne de cerdo, pollo, pescado”.

“En los barcos, siempre venía algún paisano, como decía él, y alguna noticia le traían de su familia”.
IRMA VICTORIA GALLEGOS

Sobre la cachupa pobre, agregó “la abuela la hacía con carnes de cordero o capón, lo que había en el momento, un poquito de carne de cerdo, panceta o un poco de chorizo, maíz blanco y poroto”.

El fútbol y la familia

Respecto al vínculo de Rocha con el fútbol, repasó: “Estuvo en el Colegio Salesiano y ahí armó equipos de fútbol, uno se llamaba Pibes Alegres y con ese jugaba, tenían torneos y participaba y cuando no había quien arbitrara, se ponía un pantaloncito blanco, una camisa negra con rayas blancas y él era el árbitro. Todos mis tíos se dedicaron al fútbol, jugaron en distintos clubes.

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Irma Victoria Gallegos. Foto: gentileza Adriana Luna

“Mi abuelo fue partícipe en varios clubes de Río Gallegos, como San Lorenzo, Hispano. Del Club Matadero fue uno de los socios fundadores, toda la familia participó para que siguiera adelante y no se perdiera porque hubo otros clubes de barrio que con el paso del tiempo fueron desapareciendo”, mencionó.

El último adiós

Juan Bautista Rocha falleció, a los 75 años, el 10 de diciembre del ’72. “Yo cumplía los 15 años en febrero del año siguiente, fue algo que quedó truncado, en esa época se respetaba mucho el duelo y no había reuniones, ni fiestas”, mencionó.

“El velorio se hizo en la casa, se abrieron las puertas, no había lugar porque toda la gente quería ir a despedirse. El cortejo en fue larguísimo, inmenso. No sé si fueron dos o tres colectivos los que se pusieron a disposición para que la gente que quería acompañarlo estuviera, los colectivos iban llenos. Fue una tremenda caravana”.

“Él siempre estuvo vinculado al deporte. Participó en la Casa España porque mi abuela era española, también en el Centro Gallego, estuvo mucho tiempo ahí, trabajó con ellos. Siempre donde se necesitaba, él estaba. Era materia dispuesta siempre para todo. En la casa el lema era que donde comen dos, comen tres y si alguien llegaba al horario del almuerzo o la cena, había un plato de comida en la mesa para que se siente. Era muy solidario“, concluyó.

 

EN ESTA NOTA Juan Bautista Rocha

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