Los días de verano, comidas frescas y bebidas heladas quedaron oficialmente atrás. El clima entró en su etapa más dura y el cuerpo debe adaptarse a las bajas temperaturas que, al menos por unos meses, no darán tregua. Una alimentación balanceada es la clave para proveer al organismo de todas las herramientas necesarias para sobrevivir la estación más helada sin caer en cama.

Una modificación de la dieta no significa sacrificar el buen comer, sino todo lo contrario. Los platos bien calientes encabezan la lista de recetas favoritas otoñales e invernales, así como los más calóricos que cumplen un rol fundamental para mantener el calor corporal.

El secreto está en prevenir esos malestares típicos de las estaciones más frías con la ayuda de alimentos sanos, nutritivos y naturales, cuyo aporte de vitaminas y minerales pueda reforzar el sistema inmunológico.

Las sopas, los guisos y los caldos son la mejor forma de entrar en calor de forma saludable. Incorporar a ellos legumbres y vegetales potencia la nutrición y contrasta el efecto de las bajas temperaturas.

Frutas y verduras

Durante el invierno las variedades de frutas disponibles disminuye, por lo tanto, para recibir el mismo aporte de los antioxidantes necesarios para el cuerpo se puede recurrir a una mayor presencia de las verduras en la dieta.

La zanahoria, por ejemplo, es un vegetal muy beneficioso que ayuda a prevenir enfermedades, mientras que el brócoli es una gran fuente de antioxidantes que mejoran las defensas, siendo éste uno de los alimentos indispensables del invierno. Los puerros, el coliflor y la remolacha poseen características nutritivas similares.

Las espinacas aportan hierro y magnesio, pero para sumarlas a la dieta será mejor cocinarlas al vapor, esta es la forma de evitar la pérdida de nutrientes durante la cocción.

La naranja lidera el ranking de alimentos saludables gracias al aporte de vitamina C que cumple con la tarea fundamental de fortalecer las defensas. La pera, la manzana, el kiwi, la mandarina y el pomelo también ayudan a proteger al cuerpo de los fríos intensos que se presentan en los meses de mayo, junio, julio y agosto.

 

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