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En los últimos días del mes, cuando las familias deben administrar cada peso con mayor rigor, se imponen las recetas económicas y rendidoras que también sean nutritivas. La polenta con boloñesa funciona como una alternativa accesible para mantener una alimentación balanceada sin incurrir en gastos elevados.
El secreto para lograr una textura cremosa radica en la proporción exacta entre el líquido y la harina de maíz, así como en la incorporación de un ingrediente adicional al final de la cocción. La relación estandarizada suele ser de tres a cuatro partes de líquido por una parte de polenta.
Para la base líquida de la preparación, el uso de leche entera combinado con caldo de verduras o de carne aporta consistencia, textura suave y un perfil más complejo.

En cuanto a la elaboración de la salsa, la elección de los cortes de carne vacuna picada de menor costo, como la paleta o el roast beef, permite abaratar la preparación sin comprometer el aporte nutricional ni la calidad final del plato.
En tanto, para adquirir una textura cremosa el proceso de cocción de la harina de maíz requiere la adición del grano en forma de lluvia constante sobre el líquido hirviendo, manteniendo una agitación continua para prevenir la formación de grumos no deseados.
Una vez finalizada la cocción del cereal, se recomienda agregar manteca fría y queso rallado fuera del fuego, revolviendo enérgicamente para emulsionar los componentes.
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