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Hace casi cinco meses, Graciela Suárez, reconocida por su labor solidaria en la comunidad, regresó a su hogar después de haber estado internada en el Hospital Regional de Río Gallegos.
La vecina solidaria ingresó en tres oportunidades a quirófano, en una de ellas le colocaron un catéter dentro de la pierna buscando mejorar el flujo, pero ante el avance de una infección y ante el riesgo que se extienda al resto del cuerpo y ponga en riesgo su vida, la opción segura -de acuerdo a los médicos- era amputar parte de su pierna.
Este lunes, Graciela compartió su alegría en el grupo de la Red de Mujeres Solidarias RG. “Buenas tardes amigos/as ¡Volví! ¡Les comento que mi proceso va re bien! mi fisiatra me informó que ya soy candidata para colocarme el balón ortopédico (es una prótesis provisoria con la cual voy a empezar a aprender a caminar nuevamente mediante fisio)… una vez que ya tenga estabilidad con la prótesis, ponen la definitiva, Dios mediante, y de nuevo me esperan las calles y los barrios“.
“La pase y pasó muy mal, no sólo económicamente, también psicológicamente, no es fácil todo lo que pase, pero me sirvió para conocer muchas caras y palmaditas de hombros cuando yo estaba bien, pero en las malas esos desaparecieron…”, reconoció al tiempo que agradeció a quienes siempre han estado “a ustedes, mil gracias, a muchos no los conozco, pero me acompañaron en todo este proceso”.
Con su espíritu solidario inquebrantable, Graciela afirmó que “con mucho o poco, seguimos ayudando a mamás/papás con leche, pan y algunas cosas que están al alcance ¡Como siempre, firme y acompañando a las familias que más necesitan!”.
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