Al cumplirse 13 años de su fallecimiento, el padre Juan Barrio Herrero fue recordado con una misa en la Parroquia San José Obrero de Río Gallegos.
Tenía 39 años cuando arribó a la capital santacruceña el 12 de octubre de 1966. Llegó acompañado del cura Felicísimo Gómez y ambos fueron recibidos por el obispo, monseñor Mauricio Eugenio Magliano.
El sacerdote segoviano esperaba encontrar una parroquia y cuando preguntó, monseñor Magliano respondió contundente: “La diócesis es su parroquia”.

Nadie podría haberse imaginado de qué manera se apropió de esa respuesta y observando cómo y hacia dónde crecería la ciudad, proyecto templos. Así es como fue el impulsor de la edificación de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, el Santuario San Cayetano, la Iglesia San Benito, la Capilla San Francisco y Santa Clara de Asís y la Capilla María de Nazareth. Además, de colaborar en las construcciones de otros templos.
“Fueron años de mucha responsabilidad social en la cual visitábamos los barrios, principalmente el San Benito que era su gran amor”.
Presidida por el sacerdote Luis Hetze, en la mañana de este domingo se celebró la misa en memoria del sacerdote que falleció el 15 de abril de 2013.
Durante la celebración, el diácono César Riquelme se refirió al aprendizaje que tuvo junto al padre Juan. “Aprendí mucho yendo al San Benito con él en su camioneta, cargada de pan, de facturas, de leche para las familias, participando en la catequesis en los trailers, conociendo a mis hermanos de María de Nazareth con un comedor que atendía 60 chicos”.
“Esa es la imagen que debemos guardar del padre juan: un servidor, un eterno servidor más que un conductor. Un hombre que salvó muchas almas y que supo calmar el hambre a muchísimos niños, adultos de hoy en día. A esos niños que nos escuchan, hoy día convertidos en jóvenes y en adultos, quiero decirles que ustedes también tienen que compartir esa caridad, con lo poco que tengan, con lo poco que puedan ayudar, siempre va a haber un niño que lo va a necesitar”, pidió.
“Que el señor lo tenga en su gloria y desde el cielo, nos siga cuidando a cada uno de nosotros y nos permita ser hombres y mujeres de bien”, cerró.
En diálogo con La Opinión Austral, una vecina de la comunidad recordó el trabajo que compartió desde Cáritas parroquial con el padre Juan.
“Gracias a Dios, trabajamos muchos años con él. Fueron años de mucha responsabilidad social en la cual visitábamos los barrios, principalmente el San Benito que era su gran amor. En esa pequeña casilla donde se le servía la merienda a los niños, donde se les llevaba ropa, el padre Juan era eso, humildad, era sentimiento, era el otro. Él se despojó para ser el otro en la vida de Gallegos”, destacó.
En este sentido, aseguró: “Dejó muchas enseñanzas, mucha sembrada, nos dejo un legado: no nos olvidemos del prójimo”.
“Se viene el invierno, es muy crudo en Gallegos y necesitamos de la solidaridad de todos”.
“Qué falta nos hace hoy el padre Juan, caminar, ver, escuchar, oír las necesidades de la gente y tratar de hacerle un poquito mejor. Esto es en conjunto, no es sólo Cáritas, no es sólo la Iglesia, solos no podemos”, recalcó.

Para finalizar, la vecina sostuvo que “recordándolo con tanto respeto, con ese amor profundo que nos dejó por el otro, el mensaje hoy sería: ‘No se olviden del otro’. Miren al costado, mirá al vecino, mirá al enfermo, mirá al abuelo que está solo, un plato de sopa, un abrigo, lleva ropa a Cáritas en buenas condiciones. Se viene el invierno, es muy crudo en Gallegos y necesitamos de la solidaridad de todos, háganse el uno para el otro, ámense el uno para el otro como Dios nos amo a nosotros”.
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