El recién designado arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, se encuentra en la Ciudad del Vaticano, donde recibió el palio arzobispal de manos del Papa Francisco para su nueva misión apostólica en la iglesia porteña.

García Cuerva asistió a la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, celebrando la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo Apóstoles.

A través de un mensaje dirigido a la comunidad arquidiocesana porteña, el prelado relató que “en la misa de hoy el Santo Padre Francisco me hizo entrega del palio arzobispal, que me va a ser impuesto por el nuncio apostólico en la misa del 15 de julio allí, en la catedral de Buenos Aires”.

De acuerdo a Cuerva, el palio representa, por un lado, la comunión con el sucesor de Pedro, pero también es el signo del pastor que es de todos.

“Yo quiero ser el pastor de todos, especialmente de aquellas ovejas más heridas, de aquellas ovejas que más sufren, especialmente de aquellos que se sienten excluidos, marginados y aquellos que sufren la cruz del dolor de la enfermedad”, comentó al respecto.

Jorge García Cuerva junto a Mons. Víctor Manuel Fernández, arzobispo de La Plata.

De igual manera, como pastor de la arquidiócesis, envió sus bendiciones y solicitó que “especialmente recen por mí para que pueda, como los apóstoles Pedro y Pablo, ser un discípulo en el seguimiento de Jesús, un apóstol en el anuncio del Evangelio, pero siempre pensando en ser pastor de todos, especialmente de aquellos que más necesitan”.

Asunción como arzobispo de Buenos Aires

El 15 de julio, en tanto, será la asunción en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. “Ni el viento nos frenó”, fueron las primeras palabras del nuevo arzobispo que luego brindó una conferencia de prensa en Río Gallegos, con cobertura especial de La Opinión Austral.

Nacido el 12 de abril de 1968, García Cuerva había sido nombrado obispo auxiliar de Lomas de Zamora el 20 de noviembre de 2017 y luego obispo de Río Gallegos desde el 3 de enero de 2019.

Además, el nuevo arzobispo porteño es miembro del Dicasterio para los Obispos desde el 20 de julio de 2021 y Comisario Pontificio del Instituto de derecho diocesano Miles Christi desde noviembre de 2022.

Entrega del palio arzobispal: las palabras del Papa Francisco

“Es hermoso si crecemos como Iglesia del seguimiento, como Iglesia humilde que nunca da por sentado la búsqueda del Señor”, dijo el Papa Francisco durante la celebración en recuerdo de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en la que bendijo y entregó los palios a los 29 arzobispos metropolitanos designados el último año, entre ellos García Cuerva.

La felicidad reflejada en el rostro del nuevo arzobispo de Buenos Aires.

“Es hermoso si nos convertimos en una Iglesia en salida, que no encuentra su alegría en las cosas del mundo, sino en anunciar el Evangelio al mundo, para sembrar la pregunta sobre Dios en el corazón de las personas”, agregó el pontífice en una ceremonia en la que también recibieron el palio, entre otros, los nuevos arzobispos de Madrid, José Cobo, y de Caracas, Baltasar Porras.

En ese sentido, los animó a trabajar “con humildad y alegría: en nuestra ciudad de Roma, en nuestras familias, en las relaciones y en los barrios, en la sociedad civil, en la Iglesia, en la política, en el mundo entero, especialmente allí donde anidan la pobreza, la degradación y la marginación”.

El 15 de julio asumirá en Buenos Aires.

En ese marco, Francisco convocó a los nuevos arzobispos a construir “una Iglesia que desea ser discípula del Señor y humilde servidora del Evangelio. Sólo así podrá dialogar con todos y convertirse en lugar de acompañamiento, cercanía y esperanza para las mujeres y los hombres de nuestro tiempo”.

Qué significa el palio arzobispal

El palio del arzobispo es un símbolo exclusivo de los arzobispos residenciales o metropolitanos y representa la unidad con el sucesor de Pedro. Consiste en una banda de lana blanca en forma de collarín, decorada con seis cruces de seda negra. Similar a una estola, se lleva a modo de escapulario. Está confeccionado con tela blanca salpicada de cruces, que el Papa les envía como insignia de su especial dignidad.

La lana representa la firmeza en la corrección de los rebeldes, mientras que el color blanco simboliza la benevolencia hacia los humildes y penitentes. Posee cuatro cruces situadas delante y detrás, a la derecha y a la izquierda, que simbolizan la vida, la sabiduría, la doctrina y el poder que debe poseer un obispo. También se relaciona con las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza, que se tiñen de púrpura debido a la fe en la Pasión de Cristo.

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