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La ola de calor que se encuentra activa aún en la Patagonia dejó este jueves registros históricos, al menos desde que se mide la temperatura por el Servicio Meteorológico Nacional. Al respecto, en el caso de la capital provincial, Río Gallegos, la máxima superó holgadamente los 30 grados, ubicándose en 36, 8 (el 5 de febrero del 2019 alcanzó a los 35,8 °C).

Este registro es el primero que se mide con esa cantidad de grados en la historia, lo que refleja además lo que ocurrió este jueves con miles de personas saliendo a las calles, particularmente a la ría local y a zonas como “Canillitas” o “Palermo Aike”, recostados sobre el río Gallegos, para sobrellevar la sofocante temperatura.

Pero no fue la única localidad que tuvo registros históricos. Según el medio Ahora Calafate, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ratificó esa localidad cordillerana alcanzó su récord de temperatura del siglo XXI, ajustando además el valor definitivo de la máxima a 30,4 °C.

Una multitud en la ría local. (FOTOS: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL).

Se indicó que el dato surge de los registros oficiales de la estación meteorológica local y confirma que la temperatura superó la barrera de los 30 grados por primera vez en lo que va del siglo, marcando una jornada excepcional desde el punto de vista climático.

La marca del jueves se transforma –además- en la tercera temperatura más alta de la historia meteorológica de El Calafate, desde que existen mediciones sistemáticas, iniciadas el 1° de abril de 1961.

Lo que viene

Cabe recordar que en diálogo con Radio LU12 AM680, Oscar Bonfili, integrante del Servicio Meteorológico Nacional con asiento en el Aeropuerto Norberto Fernández de Río Gallegos, analizó este jueves el comportamiento del verano, el impacto del viento y el escenario climático que se proyecta para febrero.

“Canillitas” fue uno de los lugares más concurridos.

Bonfili señaló que las condiciones actuales responden a un verano con temperaturas variables, aunque con episodios de calor intenso. “Hoy y mañana seguimos con temperaturas altas, pero hacia el fin de semana se espera un descenso importante”, afirmó.

El pronóstico anticipa que entre la noche del viernes y la madrugada del sábado podrían registrarse lluvias y tormentas aisladas, lo que permitiría una baja marcada de la temperatura. “Vamos a pasar de máximas superiores a los 30 grados a valores de 16 o 17 grados durante el fin de semana”, indicó el meteorólogo.

Fueron varios los que se metieron dentro de las frías aguas del río Gallegos.

Ese cambio térmico dará paso a un escenario más fresco que, según Bonfili, puede compararse con una “antesala del otoño”, aunque aclaró que se trata de una situación transitoria dentro del verano patagónico.

Enero se comportó muy bien, sin vientos extremos”, aseguró. No obstante, advirtió que febrero suele ser, desde el punto de vista histórico, uno de los meses más ventosos del año. “Vamos a ver cómo se presenta este año, pero febrero generalmente marca una diferencia fuerte con el viento”, anticipó.

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