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Recientemente un grave caso de bullying contra una estudiante de 17 años del Colegio Privado Pía Didoménico de Catamarca conmocionó al país y derivó en dos investigaciones judiciales.

El caso tomó repercusión nacional luego de que se viralizara un video grabado por una compañera de la víctima, en el que relató el acoso y reconoció haber disfrutado del sufrimiento de la joven. “Le dio un brote psicótico, se sacaba los pelos y yo lo disfrutaba”, expresó la adolescente en la grabación.

Este viernes, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) Filial Catamarca emitió un comunicado en el sostuvo que el acoso escolar o bullying constituye una problemática de salud pública, debido a sus posibles efectos sobre el bienestar físico, psicológico y social, tanto a corto como a largo plazo.

“La pasó tan mal que la mamá tuvo que ir a buscarla porque la llamó llorando”.

Al sur del país, un caso de bullying que también tiene como víctima a una adolescente también tomó relevancia a través de las redes sociales. La situación fue a dada a conocer por la tía de una jugadora de básquet de 13 años de Río Gallegos, quien debió irse del club para dejar de sufrir el maltrato por parte de otras jóvenes.

“Tuvo que cambiarse de un reconocido club de básquet por el hostigamiento que sufrió por parte de otras nenas de su edad. Tuvo que dejar el lugar donde practicaba un deporte por situaciones que ningún niño debería tener que soportar. Y lo más triste es que, después de dejar el club, la invitaron al cumpleaños de una de esas nenas y ella, con ese deseo tan grande de pertenecer, fue contenta, pero la pasó tan mal que la mamá tuvo que ir a buscarla porque la llamó llorando“, relató Marian.

“Su mamá le había preguntado varias veces si estaba segura de ir, teniendo en cuenta las circunstancias en las que se fue del club, pero aun así decidió darle una oportunidad a ese vínculo. Lamentablemente, terminó sufriendo una vez más”, lamentó.

Resultó que la situación de acoso no era un caso aislado. “Tres nenas se acercaron a su mamá para decirle que ese grupo les hacía lo mismo a ellas”, agregó.

“Criar no es solamente llevarlas a entrenar y aplaudirlas desde la tribuna; también es enseñarles que sus acciones tienen consecuencias”.

En este contexto, la mujer manifestó: “A los padres de esas chicas: dejen de pensar que sus hijas son unas angelitas incapaces de lastimar a alguien y dejen de justificarlas con el “son niñas”. Eduquen, pongan límites y enséñenles a respetar. Porque criar no es solamente llevarlas a entrenar y aplaudirlas desde la tribuna; también es enseñarles que sus acciones tienen consecuencias”.

El básquet, consideró, “debería enseñar compañerismo, respeto y trabajo en equipo, no convertirse en un lugar donde una nena termine pasándola mal hasta el punto de tener que irse”.

También se dirigió al club, sin identificar de cuál se trata, y preguntó: “¿Qué están esperando para actuar? Tienen un protocolo para abordar el bullying? ¿Qué hacen cuando una nena es hostigada por sus compañeras? ¿Van a intervenir para proteger a las demás nenas o van a mirar para otro lado? Porque según las nenas los profesores saben“.

“Cuando una nena tiene que abandonar un club para dejar de sufrir, el problema no desaparece: queda la pregunta de qué se hizo para evitarlo y quiénes se hicieron responsables“, remarcó.

“El bullying no es una broma, no es una etapa que haya que aguantar y mucho menos algo que deba naturalizarse. Detrás de cada nena hay una persona con sentimientos, y nadie tiene derecho a destruirle las ganas de hacer lo que le gusta. Nunca sentí tanta bronca como ahora”, cerró.

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