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La muerte de Eduardo Javier “Panta” Borel generó una profunda conmoción en Río Gallegos y en el ambiente aeronáutico de Santa Cruz. Este viernes, la comunidad tuvo la oportunidad de despedirlo durante una emotiva misa celebrada en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, presidida por el padre Daniel Ferrari, quien además de acompañar espiritualmente a la familia le dedicó un sentido mensaje cargado de afecto, gratitud y fe.

“Hoy despido con profundo dolor a un querido amigo Panta Borell, un hombre que supo ganarse el cariño y el respeto de todos”, expresó el sacerdote al recordar a quien fue uno de los pilotos más reconocidos y queridos de la ciudad, en diálogo con La Opinión Austral.

En sus palabras, Ferrari destacó no sólo la pasión que Borel tenía por volar, sino también las cualidades humanas que marcaron su vida. “Gran piloto, apasionado de los cielos, pero aún más grande como persona, por su nobleza, su sencillez y su permanente disposición para tender una mano amiga”, señaló.

El sacerdote recordó que “Panta” enfrentó la vida con coraje y optimismo. “Vivió con la valentía de quien sabe enfrentar los desafíos y con la alegría de quien valora la amistad y la vida”, manifestó, al tiempo que sostuvo que quienes compartieron momentos con él “conservaremos para siempre su recuerdo, sus enseñanzas y los momentos compartidos”.

Uno de los aspectos que también resaltó Ferrari fue la profunda fe del piloto y su particular devoción por San Expedito. “Hombre de fe, fue un devoto de San Expedito, a quien acudía con confianza en las dificultades y en las causas urgentes”, expresó.

En ese sentido, el sacerdote apeló a la esperanza cristiana para imaginar el último viaje del hombre que hizo del cielo una pasión. “Hoy queremos creer que ese santo tan querido para él lo acompaña en este último viaje y lo conduce al encuentro misericordioso con Dios”, afirmó.

Durante la celebración religiosa, familiares, amigos y vecinos acompañaron con visible emoción el último adiós. La ceremonia estuvo marcada por las oraciones y los recuerdos compartidos de un hombre que dejó una huella profunda entre quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.

“Mientras lo despedimos, elevamos una oración por su eterno descanso y agradecemos por el regalo de su amistad. Que el Señor lo reciba en su Reino y conceda consuelo y fortaleza a todos los que hoy sienten su partida“, expresó Ferrari.

El mensaje concluyó con una imagen cargada de simbolismo para quien hizo de los aviones una forma de vida. “Hasta siempre, querido Panta. Que tengas cielos serenos y un vuelo eterno en la paz de Dios. Amén”.

Las palabras del sacerdote sintetizaron el sentimiento de una comunidad que despide con tristeza a un hombre apreciado por su calidez, su espíritu solidario y su amor por los cielos. Un amigo, un piloto y un hombre de fe cuya memoria seguirá viva en el corazón de quienes compartieron con él la aventura de la vida.

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