La ciudad de Río Gallegos se vio conmocionada este miércoles tras conocerse la noticia del fallecimiento de Eduardo “Chiqui” García, a los 75 años de edad. El reconocido comerciante era el dueño de “Helados Tito“, histórica heladería de la capital santacruceña y todo un emblema de la región.
Según pudo saber La Opinión Austral, sus restos serán velados en la Cochería “Del Sur”, ubicada en la intersección de las calles Urquiza y Ameghino este miércoles de 11 a 20 horas. Se prevé que el velatorio continúe hasta mañana jueves, de 9 a 11 horas, para luego continuar con el sepelio y el último adiós al histórico comerciante local.
“Un campeón de la vida. El mejor papá, el mejor abuelo, el mejor esposo, el mejor de los mejores. Mi más grande ejemplo, mi papá, te amo hasta el infinito”, escribió
La heladería “Tito” -reconocida como entre las mejores cuatro del país– es una muestra de que la dedicación, el esmero y la profesionalización son las claves para alcanzar el éxito más allá de los desafíos que prepara el destino.
La historia relata que Helados Tito cuenta con una trayectoria que superó las cinco décadas. En 1965 fue inaugurada por Guillermo “Tito” García, en avenida Roca y Perito Moreno, luego fue trasladada a Perito Moreno 63, Río Gallegos. En ese incipiente camino, Eduardo “Chiqui” García hermano de “Tito”- ya sumado en la iniciativa decidió adquirir la totalidad del emprendimiento gastronómico y junto a su esposa, Marta Castro de García, se pusieron al frente.
Independientemente si fue suerte o fruto de la apuesta al crecimiento y desarrollo, el viernes 23 de noviembre de 1979 cambió el destino de la naciente empresa. “Con una rifa que papá ganó de la Sociedad Italiana, eran interesantes los premios, se compró la esquina de Zapiola y Corrientes. Se instaló la fábrica y la heladería”, recordó Cecilia a La Opinión Austral en una entrevista brindada en 2021.
Las inversiones fueron una constante. Siempre apuntaron a actualizar la maquinaria, sería la herramienta clave para forjar el prestigio presente de la pyme santacruceña.

Por aquellos años, Río Gallegos era un pequeño poblado de la Patagonia sur argentina. Las heladerías no abundaban, todo lo contrario. Tiempo atrás, Cecilia García recordó en una entrevista con La Opinión Austral que la competencia en el rubro era prácticamente inexistente, por lo que el mercado ofrecía la posibilidad de ampliarlo.
“Papá instaló la tendencia para que la gente tome helado en invierno, hasta ese momento las heladerías permanecían cerradas”, precisó al ahondar en sus recuerdos.
Esa decisión permitió a la firma familiar ofrecer sus productos artesanales a lo largo de todo el año. Sin embargo, la forma del consumo en aquellos años iba a cambiar otra vez. “Se instaló el helado como postre, no estaba popularizado y la sociedad se acostumbró a consumirlo de esa manera también”, así las cremas heladas fueron ganado cada vez más terrenos hasta formar parte de la mesa de los reencuentros familiares y sociales que tenían lugar en la capital de Santa Cruz.

En el emprendimiento siempre estuvo involucrada toda la familia García. “Desde pequeños veníamos junto a mi hermano a la heladería, antes o después de ir a la escuela”, “recuerdo que se fabricaba hasta muy tarde y junto a mi hermano –Oscar García Castro– acompañábamos a papá y mamá”, contó Cecilia García a La Opinión Austral.
Siempre en ese mismo equilibrio, la apuesta fue muy grande para que “Helados Tito” se reconvirtiera en un negocio sostenible. “Eran pocos los empleados por aquellos años, comenzaron a enseñarnos la atención al público y el manejo de la caja. La infancia y adolescencia fue dentro del negocio con una fuerte apuesta al trabajo”.
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