La fundadora de la Red de Mujeres Solidarias de Río Gallegos abrió las puertas de su casa para agasajar con una hamburgueseada a niños y niñas en el marco del Día de las Infancias.

“Todos los años hago alguna actividad en la calle, pero por la silla de ruedas no puedo. Los niños todo el tiempo me decían: ”’Gra’ vas a entregar juguetes este año? ¿va a haber pelotero?’. No acompaña el día, tengo calle de tierra, imagínate el barro entonces es imposible hacer algo afuera. Y no me puedo movilizar, así que la idea era seguir haciendo algo por los niños”, manifestó, a La Opinión AustralGraciela Suárez, quien hace algunos meses tuvo que enfrentar la amputación parcial de su pierna izquierda.

“El año pasado no se hizo nada porque estaba derivada, pero este año quise agasajarlos. Se hicieron hamburguesas, tomaron gaseosa, hubo regalitos, golosinas, y todos los niños, contentos”, agregó.

Las hamburguesas caseras que prepararon para los niños.

“Esto no es sólo por los niños, también es por mí porque perder una pierna no es fácil, soy una persona hiperactiva. A mí lo que siempre me da fuerza es esto, ayudar a la gente, hacer lo que a mí me gusta, también me dan fuerza mis hijos, pero estar con los niños, es hermoso y eso sólo lo sabe una persona que lo hace con amor“, expresó.

Sobre su salud, Graciela mencionó que tras las intervenciones quirúrugicas de 2025, se realizó un estudio de control de los riñones. “Hasta ahora voy bien, gracias a Dios. Cuando vine de Buenos Aires me agarró una bacteria en la sangre y a esa bacteria todavía la estoy peleando, me tuvieron con antibióticos por vía oral, pero no me está haciendo efecto, sigo con infecciones urinarias y cosas así. Optaron por darme inyectables, el otro día, pedí ayuda para comprarlos porque la obra social sólo me cubre un porcentaje y son carisímos. Pude hacer un tratamiento de 7 días, de 14 ampollas, no sé si dio tanto resultado porque noto muy poca diferencia”.

Recuperación y movilidad

“El viernes pasado fui a ver a mi fisiatra por la pierna, está ‘de 10’, me dijo que es impresionante la mejoría que tengo en la pierna y que ya estoy lista para el balón, creo que así se llama, es una prótesis provisoria para empezar a caminar. Como me ve con tantas ganas de caminar, me dijo: ‘Te doy dos meses que vos ya vas a andar caminando'”, contó.

“Estar con los niños es hermoso”, afirmó Graciela Suárez. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Además de asistir a sesiones de fisioterapia todos los días, también realiza una rutina de ejercicios en su casa. “Cuando tenga estabilidad en las piernas, empiezo a caminar, recién ahí viene la prótesis definitiva, esa no sé si la voy a llegar a tener porque sale como 10 millones de pesos. Hay que ver cuánto cubre la obra social, la diferencia de dinero no creo que la consiga, pero me conformo con caminar. Con la prótesis definitiva, voy a poder hacer una vida totalmente normal, manejar, andar en los barrios, todas esas cosas las voy a poder hacer. Con el balón no, es fijo, no puedo ni doblar la pierna, es sólo para caminar”, explicó.

En este sentido, expresó: “Lo dejo en las manos de Dios”.

“No sé si voy a llegar a tener la prótesis definitiva, sale 10 millones”.

GRACIELA SUÁREZ, FUNDADORA DE LA RED DE MUJERES SOLIDARIAS

 

Actualmente, Graciela utiliza silla de ruedas. “Para mí es más práctico que el caminador porque tengo que soltarlo y no me puedo mantener parada mucho tiempo. Me paro con una pierna, parezco un cisne, pero me cansa porque el peso está en una sola pierna“, explicó.

Después de haber logrado realizar el agasajo, expresó: “Es hermoso, extrañaba esto. Son 17 años que llevo haciendo mis actividades y ya pasé el año pasado sin hacerle nada a los niños, pero se les entregaron juguetitos”.

Graciela Suárez junto a sus colaboradoras Liliana, Ruth, Olga y Katy. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Graciela recordó que la Red de Mujeres Solidarias “nunca paró, siempre estuvo trabajando. Los viernes se entrega la leche y cuando llega mercadería, se entrega, y los lunes, miércoles y viernes, se entrega el pan. Cuando estuve internada, me decían las chicas que estando internada, estaba medio dormida y decía: ‘Ustedes sigan trabajando, sigan trabajando, no paren'”.

“Siempre invito al que dona a que pueda realizar la entrega, para que vean lo que significa y vean que las cosas llegan a destino, acá nadie se queda con nada. De paso ven la realidad, cada vez hay más necesidad“.

La vecina solidaria lamentó no poder estar en plenas condiciones físicas para poder ayudar aún más. “A veces, me siento impotente, quiero hacer más cosas y ayudar más”, reconoció.

Doy gracias a Dios y a toda la gente de Río Gallegos, se re porta. Cada vez que necesito algo y lo pido, tienen confianza en mí y colaboran, siempre están al pendiente, lo agradezco y lo valoro muchísimo. Gracias a toda la comunidad”, cerró.

Leé más notas de La Opinión Austral