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Para Irma Montiel, remar es mucho más que una actividad deportiva. Es una manera de afrontar las dificultades, recuperar la confianza y compartir con otras mujeres una experiencia que transforma la forma de transitar el cáncer de mama.
El movimiento de los brazos y los hombros que exige el remo puede contribuir a recuperar la movilidad y la fuerza muscular después de los tratamientos. Además, cuando se practica de manera adaptada y con acompañamiento profesional, puede formar parte de las estrategias de rehabilitación y ayudar a prevenir o tratar el linfedema, una inflamación que puede aparecer después de la cirugía mamaria.
Pero para las integrantes de Guerreras Rosa del Viento hay otro aspecto fundamental: el acompañamiento emocional. Compartir el bote, coordinar cada movimiento y enfrentar juntas las dificultades permite construir una red de contención en la que ninguna tenga que atravesar sola la enfermedad.
La agrupación nació en Río Gallegos a partir de la experiencia personal de Montiel, quien recibió un diagnóstico de cáncer de mama a los 35 años. Desde entonces, convirtió esa vivencia en un proyecto colectivo que combina deporte, concientización y apoyo entre sobrevivientes.
“Acá no reman solas, remamos todas y por la misma causa”, expresó Irma durante la jornada, en una definición que sintetizó el sentido de la actividad.
Una travesía complicada por el viento en la ría
Los kayakistas del grupo Palistas Río Gallegos salieron temprano hacia la parte superior de la ría, en dirección al sector cercano al camping provincial, para luego regresar y encontrarse con la embarcación de las Guerreras Rosa del Viento.
La travesía continuó con la bajada de la marea hasta el muelle fiscal, junto al galpón donde funciona la Secretaría de Pesca de Santa Cruz, que colaboró con la logística del encuentro.
El viento del Este complicó el recorrido y generó oleaje que pusieron a prueba a quienes estaban en el agua. En el bote de las Guerreras, incluso, ingresó agua y las integrantes debieron hacer una parada para retirarla antes de continuar la remada. A pesar de las dificultades, lograron completar el trayecto y llegar al muelle, donde las esperaban familiares, vecinos y participantes de la convocatoria. La recepción contó con la Banda del Ejército Argentino y el acompañamiento de distintas instituciones públicas y privadas.
“Pasamos tantas cosas que para nosotras esto no es nada”, afirmó Montiel al recordar las complicaciones del recorrido. La fundadora trazó así un paralelismo entre las condiciones de la ría y las situaciones que debieron afrontar durante la enfermedad.
La llegada también tuvo un significado especial para Sandra, una sobreviviente de cáncer de mama que se había incorporado al grupo apenas dos días antes y decidió participar de la travesía. Irma destacó su confianza y la importancia de que estuviera acompañada por su familia.
El mensaje de las sobrevivientes y la importancia de los controles
Una vez en tierra, Nancy Páez, Guerrera y locutora del grupo, destacó el valor de sostener la actividad año tras año y de aprovechar la convocatoria para hablar sobre la detección temprana. “Hagan sus chequeos y no se olviden que es importante, la vida es una sola, hay que tratar de estar sana, hay que cuidarse”, señaló.
La jornada buscó acercar el mensaje a la comunidad y recordar la importancia de los controles médicos. La propuesta también invitó a sumarse a la actividad sin importar la experiencia previa en el agua, con la idea de ampliar la participación y fortalecer el acompañamiento a quienes transitan o transitaron la enfermedad.
Durante la preparación, las integrantes habían convocado a vecinos, familiares y amigos a participar de la caminata rosa desde Macá Tobiano hasta el galpón costero. La propuesta incluyó música, presentaciones artísticas y un espacio para compartir después de la llegada de las embarcaciones.
La organización agradeció la colaboración de instituciones públicas, fuerzas de seguridad, equipos de emergencia, deportistas y personas que se sumaron para hacer posible la regata. La Secretaría de Pesca provincial acompañó con la logística, mientras que Prefectura Naval Argentina y otros participantes, como Jonathan, brindaron apoyo durante la actividad en el agua.
Un tatuaje para reconstruir una parte de la historia
Entre los testimonios de la jornada también estuvo el de Nicolás García, propietario del estudio Manicomio Tattoo, quien lleva adelante una campaña de reconstrucción de areolas mamarias mediante tatuajes para personas que atravesaron un cáncer de mama, de manera gratuita.
Irma contó que esa experiencia la ayudó a sentirse más cómoda con su cuerpo y a comenzar una nueva etapa. “Es como una nueva etapa y que me puedo mirar al espejo. Entonces él es no sé, es sí, es sanador, es sanador”, expresó.
García explicó que decidió impulsar la iniciativa a partir de una historia cercana vinculada al cáncer y de su intención de aportar desde su oficio. El encuentro permitió así visibilizar otras formas de acompañamiento que se suman a la actividad deportiva y al trabajo colectivo de las Guerreras.
La ofrenda floral en la ría
Después de la llegada, la actividad continuó con las palabras de Irma Montiel y la bendición del capellán mayor, padre Daniel Julián. Las integrantes prepararon claveles para realizar una ofrenda en el agua, en memoria de las personas que fallecieron a causa de la enfermedad y de las madres que ya no están.
El padre Daniel Julián retomó las dificultades de la navegación para compararlas con los momentos que atraviesan las personas. “La vida tiene momentos de viento, momentos de sol, momentos de alegría, momentos en los que la embarcación se te llena de agua, en los que tenés que buscar puntos de referencia, en los que tenés que confiar en el otro, en la otra. Y nunca bajar los brazos”, expresó durante su mensaje.
El capellán también reconoció el alcance de la iniciativa más allá de quienes participan directamente. “Lo hacen por ustedes y está re bien. Lo hacen para mostrarle al resto y no se imaginan el bien que hacen”, sostuvo.
Luego, bendijo las flores que las participantes llevaron hasta la ría como símbolo de recuerdo, esperanza y reconocimiento.
La ceremonia adquirió un significado particular en la víspera del Día de la Madre, con un homenaje a las madres que ya no están y a quienes continúan acompañando a sus familias durante los tratamientos.

La sexta Regata Rosa cerró así una jornada que combinó deporte, concientización y memoria. En una ría atravesada por el viento y las olas, las Guerreras Rosa del Viento completaron una nueva travesía y reafirmaron el mensaje que guía al grupo: “Acá no reman solas, remamos todas”.
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