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En el marco de los actos por el 22 aniversario de la muerte de los 14 mineros de Río Turbio, Julio Álvarez, hijo de uno de los fallecidos que lleva su mismo nombre, también habló con La Opinión Austral, en referencia a la iniciativa del municipio de Río Turbio de colocar un casco más a los 14.

Nosotros siempre planteamos que nunca se olvide lo que nos pasó particularmente, pero por parte del municipio es una buena idea recordar a todos aquellos que perdieron su vida en esta empresa que todos queremos, que nos da vida a todos hasta el día de hoy”, subrayó.

Recordó que el legajo de su papá era el 7372 y que había entrado a trabajar en producción, luego en el sector de hidráulica y en los últimos años, en montaje de cinta y motores. “Entró en el tercer turno, que hacía mucho que en ese turno no estaba trabajando, ese día lo llamaron para que ingrese y nunca salió”, recordó Julio Álvarez.

Luego, manifestó que había “sentimientos muy encontrados porque a las pocas horas ya sabíamos en la mirada de la gente, en los abrazos, las contenciones, nos dábamos cuenta que algo había pasado” y sostuvo: “Mi papá no tuvo grandes quemaduras como otros compañeros, se quedó dormido por el monóxido de carbono, no digo que sea un consuelo, pero al menos se fue de este mundo dormido”, dijo.

También señaló que ese día tenía que ir a buscar unos materiales con un camión con una pluma de trabajo. “Entró y en esas horas se produjo el incendio”, ya añadió: “Era una persona tranquila, que no expresaba mucho sus sentimientos, pero que sabías que estaba presente”, manifestó.

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