No daba más de tristeza. “Era la pelota favorita”, contó Florencia Hernández cuando pidió ayuda a los vecinos para identificar a las personas que se habían llevado el balón de su pequeño hijo.

 

Ian pateaba y picaba su pelota favorita de Messi e YPF hasta que el jueves minutos antes de las 18 horas se le fue a la avenida Gendarmería Nacional de Río Turbio. Ian vio como su pelota tomó vuelo y salió picando al asfalto pero no fue a buscarla. Su madre se lo tenía prohibido por seguridad y el se acordó enseguida que “lo podían pisar”.

 

Ian disfrutando la pelota que compró con sus ahorros.

 

Entonces salió corriendo a avisarle a su mamá Florencia y cuando fueron a buscarla pudieron ver como una persona a bordo de una camioneta Hilux color gris detuvo su marcha y recogió el balón y se perdió por las arterias de Río Turbio.

 

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Ian, con apenas 7 años, había probado el sabor amargo de la injusticia. “Era muy preciada para él y la compró con sus ahorros”, explicó la madre que hasta el viernes esperaba que la persona que se la llevó se arrepintiera.

 

La pelota que se llevaron en la camioneta tiene el nombre de Ian.

 

La espera fue en vano pero algo mágico ocurrió. Otro niño, Joaquín Ríos, apenas unos años más grande que Ian vio la publicación en Facebook y su corazón no lo dudó un segundo. Buscó la pelota idéntica que tenía guardada en su casa y le dijo a su mamá que quería dársela a Ian.

 

Joaquín Ríos le regaló a Ian una pelota idéntica.

 

“Orgullosa de mí hijo. Te amo hijo”, expreso con el pecho inflado Soledad Navarro. “La pelota no apareció pero hoy nos sorprende un gesto de amor”, contó Florencia. “Ian feliz“.

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