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Desde 2007, cada 18 de febrero se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Asperger en honor al nacimiento del psiquiatra austríaco Hans Asperger, quien identificó un conjunto de características vinculadas a un comportamiento específico en un grupo de niños.
El Síndrome de Asperger suele englobarse o distinguirse del Trastorno del Espectro Autista (TEA), sobre lo cual La Opinión Austral consultó a la licenciada en Psicopedagogía, Romina Mazzioti.
“Hay personas que todavía siguen sosteniendo, por una cuestión de identidad, el diagnóstico de síndrome de Asperger, pero en realidad en el año 2013 cuando sale el DSM-5, que es el manual de psiquiatría y todo lo que define este diferentes tipos de trastornos, lo retiran de la nomenclatura y se introduce en lo que es el trastorno del espectro autista“, explicó la profesional que forma parte del equipo de Fundación TEA Santa Cruz.
En este sentido, continuó: “Ya no figura más el síndrome de Asperger y es trastorno del espectro autista. Pero hay personas que por una cuestión de identidad, dado que hay grupos, comunidades de personas con autismo, prefieren seguir con ese diagnóstico”.
La profesional expuso que “hoy están dentro del espectro autista y los desafíos especialmente ocurren en todo lo que tiene que ver con lo social y lo comunicacional, como también hay un gran factor que está apareciendo en esta nueva definición de lo que es el TEA en los desafíos sensoriales”.
“Son las dimensiones de lo social, lo comunicacional y lo sensorial lo que repercute seriamente en los entornos en los cuales ellos participan”, acotó.
En cuanto a la efeméride, Mazzioti destacó que “a nivel social aún es necesario poder brindar información para lograr mayor empatía y respeto a lo neurodiverso”.
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