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Hallada en rocas jurásicas de aproximadamente 150 millones de años en la provincia de Santa Cruz, Austrohamia vitrea es la nueva especie descubierta dentro de la familia que contiene al Alerce patagónico, o Lahuán, y los cipreses (Cupressaceae), que se caracteriza por su excepcional preservación anatómica en tres dimensiones.
El nombre de la especie “vitrea”, del latín que significa “de vidrio”, hace referencia a la apariencia translúcida de las hojas y ramas que se preservaron dentro de rocas ricas en sílice, que permite observar su anatomía de manera tridimensional como si se mirara a través de una vitrina.
“En los cortes delgados de este tipo de rocas podemos ver células y tejidos con mucha claridad”, explicó Ignacio Escapa (CONICET-MEF), coautor del trabajo de investigación. Según el especialista, este nivel de detalle suele perderse durante la fosilización, ya que los procesos que transforman a los organismos en fósiles habitualmente destruyen o alteran la estructura celular original.
El trabajo liderado por Alejandro Molano (MEF- Agencia I+D+I) fue publicado en la revista científica American Journal of Botany conjuntamente con Giovanni Nunes (CONICET – MEF), Ignacio Escapa (CONICET –MEF), Josefina Bodnar (CONICET-Universidad Nacional de Mar del Plata), Juan L. García Massini (CONICET-CRILAR) y Diego Guido (CONICET- INREMI-UNLP).
Macizo del Deseado
Hace más de 150 millones de años, durante el período Jurásico, la región del Macizo del Deseado experimentó una intensa actividad volcánica y geotérmica. En este ambiente, aguas termales ricas en minerales impregnaron rápidamente los tejidos de ramas y hojas de Austrohamia vitrea. Gracias a ese proceso, la materia orgánica fue reemplazada por minerales con un nivel de detalle extraordinario.
“La preservación nos permite ver detalles que rara vez se conservan en los fósiles”.ALEJANDRO MOLANO
“Estos depósitos excepcionales funcionan como una verdadera ventana al pasado. No sólo vemos a la planta, sino parte de un ecosistema jurásico completo preservado”, señaló Escapa, quien junto a un equipo multidisciplinario lleva más de dos décadas estudiando estos depósitos de la Formación La Matilde.

Austrohamia vitrea es la primera especie del género con anatomía interna preservada en tres dimensiones, lo que ofrece información clave sobre cómo eran estas plantas y cómo vivían durante el Mesozoico. Alejandro Molano, primer autor de la investigación, destacó: “La preservación nos permite ver detalles que rara vez se conservan en los fósiles: desde los tejidos que ayudaban a transportar agua y nutrientes dentro de las hojas, hasta los estomas, pequeños poros por los que la planta intercambiaba gases con el ambiente. Al comparar estas estructuras con las de especies actuales, podemos reconstruir mejor las relaciones de parentesco entre coníferas y entender cómo estas plantas se adaptaban a los ambientes del pasado y se establecieron en la Patagonia”.
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