Your browser doesn’t support HTML5 audio
La explosión en la localidad de Perito Moreno que dejó como saldo tres personas fallecidas, una de ellas un bebé, también ocasionó importantes daños materiales en casas aledañas, algunas de ellas que apenas lograron quedar en pie. También historias de esas familias, algunas de ellas que llegaron años atrás buscando un mejor futuro.
Esa es la situación de Elida Ávalos y Ariel Perdomo, quienes se encontraban a punto de acostarse cuando sucedió la tragedia.
“No quedó nada. Estábamos los dos nada más porque los otros dos chicos están en Buenos Aires. Y bueno, yo justo estaba por acostarme. Entré la pieza, prendí el tele, todavía ni me había acostado y de repente sentí una explosión y se me trabó la puerta, no podía salir”, contó Elida a La Opinión Austral.
Respecto a lo ocurrido, señaló: “Me golpeé la cabeza, pero y a mi esposo estaba sentado y se le cayó el cielo raso encima” y agregó que en un principio “no entendíamos nada”. “Inmediatamente salimos fuera y él vio cómo gritaban los vecinos desesperados y fue uno de los primeros en correr y a sacar los chicos del lugar” y añadió: “Fue algo que no podemos creer”, expresó aún conmocionada.
Sobre su vivienda, explicó: “La casilla parece que en su estructura está bien, pero adentro está todo destrozado. Como que hizo un impacto hacia dentro, se embolsó, no sé cómo explicarlo”. Tal fue el impacto que “el tele se cayó, también el mueble que tenía todas las cosas, la alacena, todo destruido, donde lavamos los platos, la mesada destruida”, narró.
Elida comentó a este medio que se encuentran hace cuatro años en esa casa. “En marzo recién se pudo poner el gas, porque teníamos a leña”. Luego, habló del esfuerzo con que fueron construyendo su vivienda: “Tenemos piso cemento y decíamos que ahora faltaba hacer la cerámica, porque ya teníamos la calefacción, estábamos contentos y ahora, otra vez de cero”.
En total, hace 18 años que están en Perito Moreno. “Nos vinimos porque mi marido no conseguía trabajo y ahora está trabajando en una empresa. Yo trabajo de limpiar casas, servicio doméstico. Así que bueno, de a poquito empezamos”, comentó.
En su momento, “mi hermano nos donó el terreno y de a poquito empezamos a juntar plata para construir lo que teníamos”. “Anoche no pude dormir pensando en las personas, porque los materiales van y vienen”. Sin embargo, a pesar de la terrible situación, dejó un mensaje de esperanza: “Ya empezaremos de nuevo. Todos dicen que no van a ayudar. Tenemos la vida, eso es importante. Así que vamos a salir adelante”.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia
Dejanos tu comentario