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Un grupo de investigadores de Estados Unidos descubrió que la vacuna contra el herpes zóster no solo previene la llamada “culebrilla”, sino que también se asocia con un proceso de envejecimiento biológico más lento en personas mayores. El hallazgo abrió un fuerte debate en el ámbito científico y clínico, ya que sugiere que una inmunización podría ofrecer beneficios que van más allá de la prevención de una enfermedad puntual.
El estudio, liderado por especialistas en gerontología de la Universidad del Sur de California (USC), analizó datos de miles de adultos mayores y detectó que quienes recibieron la vacuna presentaron mejores indicadores de salud celular e inmunológica incluso cuatro o más años después de la aplicación.
Qué descubrió el estudio sobre la vacuna contra el herpes zóster
La investigación se basó en información del Estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos, que incluyó a más de 3.800 personas de 70 años o más. Al comparar a vacunados y no vacunados, los científicos observaron diferencias consistentes en varios marcadores biológicos vinculados al envejecimiento.
Entre los principales indicadores analizados se encontraron la inflamación crónica, la respuesta inmunitaria, el envejecimiento epigenético y transcriptómico, y parámetros asociados a enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas. En todos ellos, los vacunados mostraron un ritmo de envejecimiento más pausado.
Según explicó la profesora Eileen Crimmins, coautora del trabajo, los resultados refuerzan la hipótesis de que las vacunas pueden influir en el envejecimiento saludable al reducir procesos inflamatorios persistentes que suelen aumentar con la edad.
Por qué la vacuna podría ralentizar el envejecimiento
Los investigadores sostienen que uno de los mecanismos centrales sería la reducción de la llamada inflamación sistémica de bajo grado, un fenómeno habitual en adultos mayores y asociado a fragilidad, deterioro cognitivo y enfermedades crónicas.
El estudio mostró que los vacunados presentaron menores niveles de inflamación, cambios epigenéticos más lentos y perfiles celulares más cercanos a los de personas biológicamente más jóvenes dentro del mismo rango etario. No obstante, los expertos aclararon que se trata de una asociación observacional, y que aún faltan ensayos clínicos controlados para confirmar una relación causal directa.
Qué es el herpes zóster y por qué se recomienda la vacuna
El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es una enfermedad causada por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela en la infancia. Tras permanecer latente durante años en el organismo, el virus puede reactivarse y generar una erupción dolorosa con ampollas, generalmente en un solo lado del cuerpo.
El riesgo de desarrollar herpes zóster aumenta de manera significativa a partir de los 50 años, y una de sus complicaciones más frecuentes es la neuralgia posherpética, un dolor intenso que puede persistir durante meses o incluso años.
Quiénes deben aplicarse la vacuna contra el herpes zóster
Las sociedades médicas recomiendan la vacuna principalmente a:
- Adultos mayores de 50 años.
- Personas con sistema inmunológico debilitado.
- Pacientes con antecedentes de enfermedades crónicas que aumentan el riesgo de complicaciones.
La vacuna no solo reduce la probabilidad de desarrollar herpes zóster, sino que también disminuye de forma significativa el riesgo de neuralgia posherpética y, según estudios recientes, podría asociarse a menor riesgo de demencia.
Cuánto cuesta la vacuna contra el herpes zóster en Argentina
En Argentina, la vacuna contra el herpes zóster no forma parte del Calendario Nacional de Vacunación, por lo que se aplica mayormente en el sector privado. El esquema recomendado es de dos dosis.
El costo puede variar según la provincia, la farmacia o el centro de vacunación, pero en general se trata de una vacuna de alto precio, con valores que suelen ubicarse en varios cientos de miles de pesos por dosis, unos $347.518,48, lo que representa una inversión significativa para muchas personas. Algunas obras sociales y prepagas cubren una parte del valor, especialmente en pacientes con factores de riesgo.
Un hallazgo prometedor, pero con cautela
Los especialistas subrayan que estos resultados no convierten a la vacuna en una “fórmula antienvejecimiento”, pero sí abren una línea de investigación clave sobre el rol de las vacunas en el envejecimiento saludable. Estudios adicionales, incluidos ensayos longitudinales y experimentales, serán necesarios para confirmar los mecanismos biológicos involucrados.
Mientras tanto, la evidencia refuerza la importancia de la vacunación en adultos mayores, no solo como herramienta de prevención de enfermedades infecciosas, sino también como un posible aliado para mejorar la calidad de vida y la salud a largo plazo.
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