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Una sentencia del juez federal Federico Calvete sobre los conejos europeos (Oryctolagus cuniculus), también conocidos como conejos de Castilla, generó polémica este miércoles en Tierra del Fuego. El magistrado sostuvo que, al tratarse de animales sintientes, deben ser considerados “sujetos de derechos no humanos” y que poseen “derechos fundamentales”. De esta manera, declaró abstracta una causa judicial que tenía a esta especie como protagonista.
El expediente se inició en 2020, cuando organizaciones proteccionistas acudieron a la Justicia luego de que el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) propusiera utilizar fosfuro de aluminio, con liberación de gas fosfina, para controlar la población de conejos dentro de su predio, ubicado en las inmediaciones de la bahía de Ushuaia.
En aquel momento, Calvete ordenó al CADIC, organismo dependiente del CONICET, suspender el procedimiento de eliminación previsto. La institución argumentaba que las madrigueras construidas por los animales ponían en riesgo los cimientos de su edificio y provocaban daños ambientales en el ecosistema del sector.
En ese contexto, el juez explicó que las organizaciones proteccionistas demostraron “los derechos que asisten a los animales no humanos, y que también merecen protección judicial”. Ahora, al declarar “abstracta” la causa, Calvete avanzó sobre la condición jurídica de los animales y señaló que no pueden ser considerados objetos como “un automóvil o un inmueble”.
El origen de los conejos en Tierra del Fuego
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) incluye al conejo europeo entre los cien organismos exóticos invasores más perjudiciales a nivel global. En Argentina, además, la cartera nacional de Ambiente dictó en diciembre de 2020 la resolución 474/2020, mediante la cual declaró a las poblaciones silvestres de esta especie como “dañinas y perjudiciales para la conservación de la biodiversidad y las actividades productivas”, debido a sus características como especie exótica invasora.
El conejo europeo, una especie herbívora, fue introducido en Argentina durante los siglos XIX y XX, principalmente en Tierra del Fuego, con el objetivo de disponer de proteína animal y aprovechar su cuero y piel para usos industriales.
En la Patagonia, mantiene una expansión constante hacia nuevas áreas y genera impactos en los bosques nativos y la actividad ganadera, además de afectar cosechas y pastizales naturales. Durante los últimos 20 años, también fue identificado como un factor de riesgo para la actividad aerocomercial en las pistas del Aeropuerto Internacional “Islas Malvinas” de Ushuaia.
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