Sociedad

Remedios caseros para el dolor de existir

Por La Opinión Austral

Lo primero que Freud plantea en uno de sus textos más trascendentes llamado "el Malestar en la Cultura" es que la cultura es inseparable respecto de un malestar que le es inherente, o sea que no hay cultura sin malestar, siendo este estructural, no contingente.

En este sentido nos dice que: "tal como nos ha sido impuesta, la vida nos resulta demasiado pesada, nos depara excesivos sufrimientos, decepciones, empresas imposibles". Una vez situado el malestar empieza a ubicar las diferentes formas de enfrentarse con esa pesadumbre, con ese malestar.

En el texto enumera una lista donde figuran el amor, la religión, la sublimación (arte etc. Como formas de paliar el dolor de vivir. Lo interesante es que, entre esas estrategias, él ubica el uso de narcóticos, de drogas. Es decir que Freud le da a los narcóticos un valor de remedio frente a la enfermedad de la existencia humana. Lo dice así: "para soportarla, no podemos pasarnos sin lenitivos. Las hay quizás de tres especies: distracciones poderosas que nos hacen parecer pequeña nuestra miseria; satisfacciones sustitutivas que la reducen; narcóticos que nos tornan insensibles a ella". A estas formas de enfrentarse al dolor Freud las llama muletas. Cada una de estas estrategias tiene características diferentes. Todas las estrategias se pueden dividir en dos grandes grupos, aquellas que se enfrentan al malestar con un fin negativo, son las que tienden a evitar el malestar o el sufrimiento, buscando no sufrir y las otras con un fin positivo, aquellas que apuntan a lograr grandes e intensas sensaciones placenteras.

Cada una de las diferentes estrategias tiene sus pros y sus contras. Cada una trae aparejado un peligro, llevar al sujeto al malestar mismo. Plantea por ejemplo que el amor, que es una de las herramientas más eficaces tendientes a producir sentimientos y sensaciones placenteras, sin embargo, esta estrategia que puede traer la mayor de las felicidades podría acarrear el mayor de los sufrimientos, ante la pérdida del objeto de amor, eso que en un momento era un remedio se transforma en la enfermedad misma.

En el caso de las drogas también va a encontrar sus ventajas y sus peligros. Lo primero que señala es que las características de los narcóticos es la de influir sobre el quimismo, o sea influye sobre el propio organismo teniendo en cuenta que el sufrimiento es una sensación, que sólo existe mientras lo sentimos, por eso dice Freud que el más crudo, pero también el más efectivo de los métodos destinados a producir tal modificación es el químico, la intoxicación. En este caso ya no se intenta resolver el malestar desde el campo de la palabra o la sublimación sino como método que apunta a lo real del cuerpo.

Así lo dice Freud: "Se atribuye tal carácter benéfico a la acción de los estupefacientes en la lucha de la felicidad y en la prevención de la miseria, que tanto los individuos como los pueblos les han reservado un lugar permanente en la economía libidinal. No sólo se les debe el placer inmediato, sino también una muy anhelada medida de independencia frente al mundo exterior. Los hombres saben que con ese "quitapenas" siempre podrán escapar al peso de la realidad, refugiándose en un mundo propio que ofrezca mejores condiciones para su sensibilidad. También se sabe que es precisamente esa cualidad de los estupefacientes la que entraña su peligro y su nocividad".

Lo que dice claramente es que funciona como un paliativo se puede volver su contrario. Un dato muy propio en la clínica de las toxicomanías y el alcoholismo es el desenganche respecto del Otro, llamémosle el Otro social, el Otro del lenguaje, el Otro sexo, etc., que este tipo de pacientes presenta en momentos más críticos, tendientes a aislarse del Otro social y prescindir de éste.

Hay un punto en todo toxicómano en que esa muleta que comandaba y servía para paliar el malestar se transforma en siniestra, ya que no la puede manejar y lo deja por fuera de la relación con el Otro.

En definitiva lo que Freud plantea es que no existe la mejor respuesta para paliar el malestar y que cada sujeto debe encontrar la suya, cada una tiene un beneficio y a la vez un peligro, pero de ninguna manera propone una solución universal, sino que pone el acento en la importancia de que cada sujeto encuentre su camino en la búsqueda de la solución.

El proceso de tratamiento en el espacio de GIA está ligado a esto: "ninguna regla vale para todos, cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que pueda ser feliz". (Freud). Cada uno tendrá que elaborar, diseñar e inventar su propio remedio "casero" para el dolor de existir.

Lic. Natalia Pelizzetti

Equipo de Coordinación G. I. A.

Grupo GIA: martes y viernes de 11 a 12:30 hs.

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