En la Cuenca Carbonífera, un preceptor denunció un grupo de WhatsApp con más de 200 integrantes, en su mayoría menores, donde se compartirían contenidos sexuales, violentos y material privado sin consentimiento. “Es algo totalmente grave”, advirtió.
En paralelo, en Río Gallegos, el juez Fernando Zanetta confirmó al menos siete denuncias por amenazas de tiroteos en escuelas, en el marco de desafíos virales que circulan entre adolescentes.
“No es broma, son cuestiones muy pesadas”, sostuvo el magistrado, quien remarcó que no se busca castigar a los menores sino trabajar en la prevención y la conciencia.
Ambos casos ponen el foco en el rol de las familias y el uso de redes sociales, en un contexto donde crecen los riesgos para niños, niñas y adolescentes en la provincia.
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