Paleontólogos del CONICET, la UBA y la Universidad de São Paulo trabajan en el Museo Padre Jesús Molina de Río Gallegos con fósiles de la Formación Santa Cruz para reconstruir cómo eran los animales, el ambiente y el clima de la región hace entre 20 y 16 millones de años.
Los especialistas explicaron que durante el Mioceno la Patagonia era muy diferente a la actual: había más vegetación, ambientes semiabiertos y arboledas, e incluso se llegó a postular la existencia de ambientes semi selváticos.
Entre las piezas analizadas se encuentra un cráneo de un antiguo ungulado nativo de América del Sur. Estos mamíferos, hoy extintos, tuvieron una gran diversidad cuando el continente se encontraba aislado de América del Norte.
Con el paso del tiempo, el levantamiento de la Cordillera de los Andes, los cambios climáticos y la actividad volcánica transformaron el paisaje hasta dar lugar a condiciones más cercanas a la estepa patagónica.
Los investigadores destacaron la importancia de la Formación Santa Cruz, uno de los registros más abundantes de estas faunas, con afloramientos en distintos sectores de la provincia y una gran diversidad de fósiles.
En Río Gallegos, el equipo realiza fotografías, mediciones de cráneos y dientes y revisa ejemplares de las colecciones para identificar materiales que puedan aportar a nuevas investigaciones sobre la evolución de estos animales.
También señalaron las dificultades que atraviesa la ciencia argentina por la falta de financiamiento, que afecta las campañas de campo, los proyectos, las becas y el mantenimiento de equipamiento.
Millones de años después, los fósiles conservados en Santa Cruz siguen aportando pistas sobre una Patagonia completamente distinta a la que conocemos hoy.

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