Una profunda crisis institucional y financiera sacude a Paraguay tras el colapso de una entidad bancaria digital que dejó a millones de ahorristas y jubilados sin acceso a su dinero. En medio de un masivo descontento social y denuncias de vínculos gubernamentales con la firma, el presidente Santiago Peña presentó su renuncia a la jefatura de Estado con el argumento de preservar la paz social, expresando: “He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, y añadió sobre el impacto en los depositantes: “Mi mayor deseo es que se garantice la devolución de esos recursos, que el fondo de garantía de depósitos cumpla su finalidad y que se protejan los fondos públicos y los recursos que pertenecen a todos los paraguayos”. Sin embargo, el Congreso Nacional rechazó la dimisión ante la advertencia de sectores legislativos sobre la posible obtención de fueros como senador vitalicio. Al respecto, una diputada nacional cuestionó duramente la maniobra política en el recinto: “La gente afuera no quiere la destitución y no quiere al ex presidente Santiago Peña con fueros. Quiere a Santiago Peña en Tacumbú. Dejen de ser cómplices de protegerle para que no se vaya preso”. Ante la negativa del Parlamento y el avance de un proceso de juicio político en su contra, el mandatario solicitó una prórroga de 72 horas para preparar su defensa legal, mientras continúan las investigaciones sobre el manejo de fondos estatales y encajes bancarios que detonaron la abrupta caída de la entidad.
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